“Quiero formarme, pero también necesito trabajar”

Los datos son desoladores. En España, más de la mitad de los jóvenes menores de 25 años no encuentran un empleo, y las cifras aumentan si hablamos de los jóvenes de entre 16 y 19, donde el paro supera el 80%. Para ellos es una realidad desconocida y se encuentran desubicados. La sociedad los llama “generación ni-ni”, porque algunos de ellos ni estudian ni trabajan. Ellos siguen buscando su oportunidad.

Muchos de los jóvenes que acaban de entrar en el mercado laboral sólo conocen un trabajo, la búsqueda de empleo. Sin experiencia se cierran muchas puertas y sin formación específica también. El Instituto Aragonés de la Juventud ha desarrollado esta semana, en el centro cultural Matadero de Huesca, un taller para mejorar sus opciones.

“Me he pateado Huesca echando currículums y la cosa esta bastante mal”, asegura Anabel Buisán, una de las alumnas del taller.

La tasa de paro en Aragón está por debajo de la media española, y también lo está el porcentaje de desempleo juvenil, pero los datos están lejos de ser alentadores. Si hablamos de números también destaca la disminución de población activa en este tramo de edad, algo que se achaca a la emigración al extranjero, el abandono de la búsqueda o el regreso a los estudios.

Tras muchas puertas cerradas, Anabel se ha planteado volver a los estudios, pero asegura que necesita una paga para poder compaginarlo.

Y con la única meta del empleo, en este taller han trabajado herramientas para presentarse en una entrevista de trabajo tranquilos y seguros de sí mismos. A pesar de ello, creen que no se hace lo suficiente para apoyar el empleo juvenil.

La precariedad en el tipo de trabajos es otro de los problemas, y muchos de ellos no saben lo que es cotizar a la seguridad social.

“Nos estamos buscando trabajos que son una miseria, que no te dan derecho a nada y ni siquiera te dan el alta”. Esta es la realidad de la que se quejan los jóvenes de la sociedad actual.

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