Bi-Civismo

ALBERTO ROMEO INGLÁN

POLITÓLOGO Y CICLISTA URBANO

Nuestra ciudad debería ahondar en su cultura cívica, cultura de ciudadanos y vecinos. Civismo significa cultura de calle, urbanismo responsable, movilidad limpia y sostenible, arte urbano e iniciativas que ocupen la calle de manera responsable y comprometida.

Esto es una ciudad para los peatones y los ciclistas, donde la gente ocupe el centro sin agobios de coches, humos, camiones, etc. Y no es una utopía, es una realidad que en Europa y en ciudades vecinas como Pamplona, Vitoria o Lérida funciona, aun que no sean una panacea. ¿Es una locura pensar en una ciudad para el peatón y no para el conductor? Claro que no, estamos desde septiembre viviendo un intento de hacerlo así, pero es mejorable.

Soy peatón y ciclista urbano desde hace décadas, por eso creo que puedo opinar sobre este tema. Es normal peatonalizar el centro y pacificar todo el tráfico urbano. Para tener una ciudad bi-cívica se empiezaría por articular un carril bici de verdad, racional, no sólo para recrearse los días festivos, o para intentar cumplir con modas sociales de lo políticamente correcto. El carril bici en muchas otras ciudades es un carril más de la calzada, es un carril pintado en la calle en el que sólo cabe el ciclista y su bicicleta. Y así como el peatón no debe andar por la calzada, ni los vehículos a motor por la acera, en estos carriles sólo debe haber ciclistas y dependiendo de las condiciones patinadores. ¿Qué sentido puede tener un carril bici con prioridad peatonal? Todos los nuevos tramos de carril bici tienen deficiencias subsanables, y deberíamos pensar ya en su seguridad, ya que parece que nadie pensó en ello cuando los pintaron.

Conocemos muchos despropósitos en nuestros carriles bici (de señalética, discontinuidades, saltos, etc.). Es sencillo: articulen un carril bici lógico, continuo y no sólo en la periferia también por el centro. Si, también por el centro, en cualquiera de las maneras que el Plan de Movilidad observa. Y para el resto de vecinos descongestionen de tráfico a motor la ciudad: ya que comprar el pan o ir a tomar algo con amigos no son pequeños trayectos, son simples y breves paseos.

A la Alcaldía le digo que no deberían dejar la ciudad bonita si no transitable y cívica. Una ciudad en la que el ciudadano y sus representantes dialoguen, y en el que las instituciones hagan pedagogía clara de la ciudad que queremos todos. Sólo así tendremos una ciudad del siglo XXI, que sirva a sus vecinos, no a sus vehículos y máquinas, y que sea más amble y habitable.

Una ciudad para vivirla, una ciudad BI-CÍvica.

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