La Diócesis de Huesca cierra un año tranquilo, marcado por la crisis

El 2013 que termina ha sido un año muy tranquilo en la Diócesis de Huesca. En marzo se cumplieron dos años desde la ordenación de Julián Ruiz, como obispo de esta diócesis y de la de Jaca. Al final de año, se han producido algunos cambios de responsabilidades en varias parroquias o delegaciones del Obispado. Y el año finaliza con la declaración del canto del Tota Pulchra como Bien de Interés Cultural Inmaterial. Las ONGs de la Diócesis han tenido mucho trabajo para ayudar a tantas familias que se han visto afectadas por el paro y la crisis.

La Diócesis de Huesca vivió con intensidad la elección del nuevo Papa Francisco. Durante el tiempo en que duró la "sede vacante", tras la renuncia de Benedicto XVI, las misas se celebraron con rituales especiales. Posteriormente, tras el nombramiento de Francisco, perteneciente a la orden de los jesuitas, los responsables de la Iglesia de la Compañía mostraron su gran alegría.

La Semana Santa contó este año con la suspensión, de nuevo, de la procesión del Viernes Santo, cuya salida impidió la fuerte lluvia que caía sobre Huesca en esa jornada.

El Obispo de Huesca, Julián Ruiz, junto a su homólogo de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, rechazaron la petición del Gobierno de Aragón, para que les cediesen la propiedad de los bienes que se encuentran en la Diócesis de Lérida, de forma que el ejecutivo autónomo pudiese seguir trabajando para su vuelta. Los obispos consideraban que era más oportuno que la presidenta del Gobierno de Aragón pidiera al Estado Español que intervenga en el conflicto, para que éste los solicite a Lérida. Afirmaron que creían que la implicaciión de los estados sería necesaria, y explicaban su negativa a la cesión de los bienes propuesta por el GA, alegando que no sería ni indispensable ni posiblemente útil. Esta negativa, que cosechó numerosas críticas, fue apoyada por el resto de Obispos de Aragón, que apoyaban esta actuación.

El 13 de octubre, junto a otros muchos más, fueron beatificados tres monjes de la Diócesis de Huesca, que habían sido fusilados durante la Guerra Civil: Mariano Sierra, de Alquézar, Lorenzo Santolaria, de Torres de Alcanadre, y Lorenzo Sobrevía, de Huesca.

En las últimas semanas del año, y hasta el próximo 22 de enero, la Catedral de Huesca acoge una magnífica exposición, titulada "Lumen ad civitantem: la ceremonia del Tota Pulchra", una muestra que recorre diferentes dependencias de la Catedral, explicando no solamente esta manifestación religioso-musical, sino también la historia de Huesca. Ha sido organizada por la Diócesis de Huesca, en colaboración con el Instituto Ramón y Cajal, herederos de la antigua Universidad Sertoriana.

A propuesta de estos últimos, y con el visto bueno del Obispado y del Ayuntamiento de Huesca, se presentó al Gobierno de Aragón la solicitud para que el Tota Pulchra fuera declarado Bien de Interés Cultural Inmaterial, por tratarse Huesca, muy probablemente, de uno de los últimos lugares en los que se sigue celebrando esta tradición, de forma ininterrumpida desde hace siglos. El proceso finaliza con esta declaración.

El Salón del Tanto Monta ha pasado un año más sin que se hayan acometido las obras de restauración de su artesonado. Todo indica que, en 2014 podría llegar una nueva adjudicación de los trabajos, y que éstos se realizasen finalmente. El patrimonio de la Diócesis no atraviesa por sus mejores momentos. En muchos casos presenta graves deterioros, que no pueden acometerse debido a la falta de presupuesto y al alto coste que tienen todas esas obras.

El Seminario de Huesca, en el que estudian una decena de seminaristas, la mayoría de ellos llegados de Sudamérica, vio recientemente cómo uno de ellos, Joheman García, era ordenado Diácono, paso previo a su definitiva ordenación sacerdotall, que tendrá lugar en unos meses.

2013 también ha sido un año duro e intenso para las ONGs relacionadas con la Iglesia. Cáritas o los Hermanos de la Cruz Blanca, así como las Conferencias de San Vicente de Paúl, han visto cómo se multiplicaba su trabajo, ante la necesidad por la que están pasando tantas personas en Huesca, que no tienen dinero para alimentos, o para hacer frente a gastos tan esenciales como la vivienda o la luz. Nuevos proyectos, atención a los necesitados, economatos, recogidas de alimentos o rastrillos solidarios han marcado su día a día en este año.