La cicloturista Mariano Catalán este domingo 30

El Pedal Aragonés ha organizado para este domingo 30 de marzo la segunda cicloturista Mariano Catalán. Tendrá salida en Zaragoza hasta Huesca y regreso a Zaragoza. Es Conmemorativa del 146 aniversario de la primera actividad ciclista de la que hay constancia en España, cuando el oscense Mariano Catalán puso camino de Zaragoza en 1868 su famoso biciclo, el primero que se construyó en España.

MARIANO CATALAN (Ángel Giner)

La figura de Mariano Catalán, el oscense que construyó la primera bicicleta en España, es prácticamente desconocida. Ni siquiera en los ambientes ciclistas existe un conocimiento de lo que representa Mariano Catalán para la Historia del ciclismo español. Catalán no solamente fue el pionero en la tarea de construir la primera bicicleta española. Su viaje a Zaragoza, junto con su amigo Gregorio Barrio, constituye la primera "randonée" velocipédica de la que hay constancia en el ciclismo español. Estos dos hechos, constatados a través de fuentes directas e indirectas, sitúan a Huesca como cuna del velocipedismo español.

Ambas circunstancias hacen de la figura de Mariano Catalán un personaje con méritos propios para que la ciudad de Huesca lo tenga entre sus hijos más distinguidos. Lamentablemente, este herrero de la familia oscense conocida como los Marantos, no se dedicó a perfeccionar su biciclo y a fabricarlo en serie. De haberlo hecho seguramente habría dado a Huesca una dimensión extraordinaria desde el punto de vista industrial.

El viaje de Catalán y Barrio a Zaragoza se inició el 20 de marzo de 1868 con salida a las cuatro de la mañana de Huesca. Les dio la despedida como si a las Américas se fueran, don Domingo del Cacho, cuñado de Gregorio Barrio. La marcha fue lenta y tuvieron que descansar varias veces pues los biciclos eran extremadamente pesados, pero a eso del mediodía llegaron a Villanueva de Gállego, cubriendo hasta ese punto aproximadamente sesenta kilómetros. Allí comieron y descansaron para acometer la entrada a Zaragoza a las cinco de la tarde. Atravesaron el Puente de Piedra, San Gil y llegaron hasta la Plaza de Santa Engracia "con gran sorpresa y admiración de los zaragozanos que recibieron con agrado la visita de nuestros oscenses", relata Vicente Cajal(1).