Bastantes problemas tenemos, como para crear otros innecesariamente

Monzón a 5 de marzo de 2014

Apoyan el presente documento en estos momentos:

PSOE, Izquierda Unida, Chunta Aragonesista, CCOO, UGT, CGT, Asamblea Obrera y Popular, Ateneo Republicano Josefina Buil, La Bolsa de Bielsa y Ecologistas en Acción

Hoy día 5 de marzo hay convocado un Pleno Municipal en el que los partidos políticos que gobiernan nuestra ciudad, el Partido Popular y el Partido Aragonés, han presentado una propuesta a Pleno que sin duda tiene unos fines políticos que va en la línea contraria a la normal y habitual práctica política que desde la finalización de la dictadura y hasta nuestros días, han guiado la tónica general del trabajo de los grupos municipales que han tenido presencia en Monzón. Nos referimos al hecho de que ambos partidos, el PP y el PAR, piden nada más y nada menos, que sustituir el nombre del Centro Cívico Manuel Azaña, aprobado en su día en un Pleno de nuestra ciudad, para darle el nombre de un hijo de Monzón, que sin entrar a valorar los méritos personales y laborales para ser merecedor de tal consideración, es utilizado políticamente para el verdadero fin de esta propuesta, que no es otro que quitar el nombre de Manuel Azaña a este edificio público.

Desde estas líneas queremos recordar que la historia de España no se ha caracterizado precisamente por otorgar la posibilidad al pueblo español de elegir libremente y en procesos democráticos, quien es el Jefe del Estado. Sin ir más lejos, no habrán sido más de 10 los años en que esto ha sido posible en nuestra historia y de entre estos escasos años, Manuel Azaña ha sido el Jefe de Estado que Junto a Niceto Alcala Zamora, más años ejerció como tal. Un hombre culto, escritor, gran orador, formado en derecho por la Universidad de Zaragoza, amante de la libertad, defensor de la autonomía de los pueblos dentro del Estado español y conciliador al punto de que en un gobierno de concentración nacional, anteponiendo el interés general, quiso formar parte de él aún cuando el Jefe del Estado era alguien de ideas conservadoras. Por estas cuestiones, el Pleno de nuestra ciudad decidió ponerle el nombre del Centro Cívico a un hombre que en Plena guerra civil hizo un llamamiento cívico a la reconciliación de todos los españoles pidiendo “paz, piedad y perdón”.

Azaña, parece que cometió un error que algunos ni tan siquiera hoy perdonan. Ser un republicano de izquierdas en la II República española. Por ello, dada su inmensa trayectoria política y cultural, fue perseguido hasta la misma tumba en suelo francés, donde tuvo que ser enterrado bajo el auxilio de la embajada de México. Hoy, pasados más de 70 años de su muerte, esa persecución ideológica aparece de nuevo en nuestra ciudad por parte del PP y el PAR, crecidos ambos por la mayoría absoluta y el gobierno que el pueblo, al igual que a Azaña, les ha otorgado. Por ello, y a escasas horas del Pleno de nuestra ciudad, desde estas líneas solicitamos a los grupos del Partido Popular y del Partido Aragonés, que rectifiquen y retiren su propuesta, pues si quieren honrar la figura de un montisonense, están en su derecho de hacerlo, pero no creemos que sea la mejor manera de ello, la utilización de su persona para atacar a un símbolo de la democracia en España que lícitamente ha ganado su nombre en un centro de la ciudad. A nadie se le escapa que la propuesta en sí abre un camino nuevo en la ciudad para otras muchas propuestas que pueden venir en adelante revisando nombres de calles, incluida la de éste centro si finalmente su nombre es cambiado. Propuestas que gusten a una ideológica concreta, a una familia política o una persona en concreto con más o menos poder de decisión, lo que sin duda no es deseable para la normal convivencia que nos hemos dado.

Finalmente, queremos señalar que desde el respeto a la libertad de cada grupo municipal a proponer los acuerdos que lícitamente consideren, creemos que hay suficientes asuntos que afectan a la ciudad y a los derechos ciudadanos, como para andar buscando problemas innecesarios como el que nos ocupa. Bastantes problemas tenemos, como para crear otros innecesarios.