Animada y concurrida velada en la Cosecha de Invierno con la Orquestina del Fabirol

El Salón de Ayerbe se llenaba este sábado de un público animado que participaba activamente en la invitación a bailar al estilo popular las piezas que sobre el escenario propuso la veterana banda de folk aragonés La Orquesina del Fabirol.

El concierto, programado dentro de la décima edición de la muestra de artes 'Cosecha de invierno' que organiza la Hoya de Huesca, arrancaba con los Trucos de San Antón, una melodía que arranca de una fiesta popular de la Bal de Chistau, de donde proviene el grupo, para continuar con la Albada d'Alquezra que despertó espectáculo.

Con una sonoridad directa y natural, los cinco componentes de la formación sobrarbense fueron desgranando distintas melodías del país, todas ellas bailables que bien pudieran haber sonado en los tiempos de Braulio Foz, el autor que en el siglo XIX escribiera la Vida de Pedro Saputo, personaje literario de la Hoya que es el motivo de su último disco del que anunciaron pronto se presentaría en Almudévar.

Polkas, valses, fandangos, jotas y hasta un tango que interpretaran los músicos de Acumuer compusieron el repertorio de la noche, algunas de las cuales, con coreografías y pasos sencillos, fueron bailadas por el público bajo la guía de Elena Requejo. Es Blincos, Tatero, el Ball del Roglle o la Polca Bibí se bailaron por niños y mayores, aunque también hicieron guiños y defensa de la lengua aragonesa con la interpretación de piezas como Parolas o Zinca de ripas y sirenas o incluso el romance pouplar de O chuizio d'Ayerbe, que les sirvió, dada su temática, para recordar que la actuación se realizaba en el día de la mujer.

Dado que en Loarre esa jornada coincidía con la celebración del carnaval y que muchos de los asistentes iban disfrazados con diversos atuendos, La Orquestina del Fabirol cerró su espectáculo con la interpretación de la pieza Carnaval.

La actuación de La Orquestina resultaba una fiesta, que recogía “a la perfección el espíritu de esta edición de Cosecha de invierno”, y que servía para “reencontrar a esta emblemática banda del folk aragonés con Loarre, localidad en la que hacía ya más de diez años que no se subían al escenario”.