El insomnio, un trastorno que afecta a un tercio de la población, según la OMS

El sueño es una actividad diaria vital y si no se duerme lo suficiente, pueden aparecer consecuencias negativas sobre el estado anímico o a nivel cognitivo. El insomnio es un trastorno que afecta (de forma crónica o intermitente) al 40% de la población mundial según la Organización Mundial de la Salud.

No hay que subestimar la importancia que tiene dormir en nuestra salud. Una de las causas prevalentes en estas afecciones del sueño es el estrés, cada vez más generalizado en las civilizaciones occidentales. Algunas conductas inadecuadas para el sueño, como tomar cafeína 8 horas antes de dormir o realizar ejercicio físico 3 o 4 horas antes de acostarse, son bastantes conocidas. Igualmente que el trabajo diario, de horario fijo, facilita la instauración de rutinas en el patrón sueño-vigilia.

LA APNEA DEL SUEÑO, UNA ENFERMEDAD INFRADIAGNOSTICADALos problemas con el sueño se manifiestan en forma de decenas de patologías. La apnea provoca un paro respiratorio al dormir que debe superar los 10 segundos. Es una enfermedad relevante debido a su elevada prevalencia ya que afecta a entre el 4% y el 6% de hombres de mediana edad y a entre el 2% y el 4% de las mujeres en el mismo tramo de edad.

Además, los efectos de este trastorno del sueño no deben subestimarse”, explica el doctor Costán Galicia, neumólogo del Hospital Clínico, “Se ha demostrado la relación entre el SAHS y la hipertensión arterial, o las enfermedades cardíacas o cerebrovasculares. El tratamiento con CPAP permite no sólo mejorar los síntomas sino también prevenir estas enfermedades”.

La aplicación de presión continua en la vía respiratoria a través de una mascarilla durante las horas de sueño, lo que conocemos como CPAP, es el tratamiento de elección para la mayoría de pacientes. El tratamiento con CPAP permite mejorar los síntomas y, por tanto, la capacidad y actividad de los pacientes y alargar, a su vez, la esperanza de vida del mismo.

No obstante, siendo eficaz, seguro, sencillo y válido para entre el 70 y el 80% de los pacientes, el tratamiento con CPAP, incorpora un “elemento extraño” en una actividad cotidiana como es dormir. La adaptación a los dispositivos, al flujo de aire y a las mascarillas del paciente desde el inicio del tratamiento es fundamental.