La lucha contra el fraude fiscal, un camino incierto

El fraude fiscal es una tarea pendiente en España, una lacra social que obliga a poner todos los medios para paliarla. Huesca está en este momento ligeramente por encima de la media de provincias españolas en este sentido, un 23.30%, pero se debe recordar que en su día era la que sufría el porcentaje más alto. A nivel nacional se estudian nuevas medidas para aminorar el fraude fiscal, y los rumores circulan sin parar. Desde CEOS CEPYME, no obstante, se aboga por ceñirse en primer lugar a lo que ya se sabe que funciona.

Y es que se calcula que uno de cada cinco euros euros en España es economía sumergida. Circulan muchos rumores sobre las medidas que se van a tomar: como premiar al ciudadano que denuncie a alguien que cometa irregularidades fiscales, sorteos entre consumidores que presenten facturas de compra, habilitar un ordenador capaz de detectar transacciones con irregularidades o incluso aumentar considerablemente la plantilla de inspectores. El cambio de mentalidad es solo posible "a largo plazo y mediante la Educación".

A pesar de que haya signos de recuperación económica, el volumen de la economía sumergida no es desdeñable. En el caso de la provincia de Huesca, el último dato de estimación sitúa este fenómeno en un 23.30% en el año 2012, según un estudio de Gestha. Desde CEOS CEPYME se apunta tres medidas clave: reducción de la presión fiscal, menor burocracia y el papel educativo para un cambio de mentalidad.

Precisamente la Agencia Tributaria adopta una medida a nivel interno y organizativo que consiste en que los funcionarios públicos que se presten puedan hacer frente al fenómeno del fraude fiscal, para lo que se les incentivará, de algún modo.

Si se atiende a los estudios de evolución de este fenómeno del fraude fiscal hay datos de mucha relevancia. Habitualmente el porcentaje de fraude fiscal en España suele mantenerse estable, pero hay saltos cualitativos puntuales. Por ejemplo en 1993, el volumen de fraude fiscal estaba en su cota más alta hasta hoy, con un 31.7%, mientras que dos años después estaba tan solo en un 11.4%, según un estudio de Gestha.