Pequeños gestos para ahorrar agua en casa

El agua es un recurso escaso y vulnerable que se nos recuerda cada 22 de marzo, Día Mundial del Agua, declarado en 1992 por Naciones Unidas. Su protección pasa por fomentar el ahorro, limitar y suprimir los usos irracionales. Y una buena manera de hacerlo es creando una serie de hábitos en el hogar que nos permitan reducir el consumo de agua y contaminar menos.

Tres costumbres sencillas y al alcance de todos son: Utilizar la lavadora y el lavavajillas completamente llenos, con la temperatura más baja posible y la dosis justa de detergente; no mantener abiertos los grifos innecesariamente al lavarse los dientes, afeitarse o fregar los platos; y no arrojar a los desagües sustancias que pueden ir al cubo de la basura, tales como pañuelos de papel, colillas, resto de comida, bastoncillos, preservativos, tampones o compresas.

Otra forma de ahorro es optar por la ducha y no por el baño. De esta forma se puede llegar a ahorrar hasta un 70% de agua. En la ducha, además, podemos reducir el consumo cerrando el grifo mientras nos enjabonamos o sustituyendo el cabezal de la ducha por uno de bajo consumo, o con un sistema de monocomando. De esta forma podríamos ahorrar hasta un 50%.

Cada vez que vaciamos la cisterna del váter gastamos entre 6 y 10 litros de agua. Una forma de racionalizar su uso al máximo es incorporando sistemas de control o de regulación del volumen. Colocando una botella llena dentro del depósito reducimos el volumen de agua almacenada y, por lo tanto, el volumen de la descarga. De esta forma, podríamos ahorrar hasta un 50% de agua.

La mayor parte del agua que consumimos en nuestras casas vuelve a los ríos dañada por el uso de detergentes y otros residuos contaminantes, lo que provoca un daño medioambiental y un coste de depuración. Por ello, no debemos verter el aceite de freír y el de las latas de conserva por el desagüe. Es mejor echarlo en un bote cerrado a la basura.

Nunca hay que lavar el coche junto al río, para evitar que los detergentes vayan directamente al agua. Lavar el coche con manguera gasta unos 500 litros; con cubo y esponja unos 50 litros; y en un túnel de lavado 35 litros.

Los hábitos de consumo ahorradores y las instalaciones eficientes en los hogares, edificios y empresas pueden disminuir en un 40% el consumo de agua potable y eliminar una buena parte de la contaminación que se vierte a las redes de saneamiento. También es fundamental la reparación y el mantenimiento adecuado de las griferías y saneamientos del hogar.