El barman José María Rello descubre en la Escuela de Hostelería los secretos del "buen gin tonic"

José María Rello

José maría Rello era el centro de atención en el octavo taller de la Escuela de Hostelería de Huesca. El barman mostraba cómo debe hacerse un gin tonic y dejaba atisbar las posibilidades existentes. En primer lugar se debe contar con productos de primera calidad para que el resultado sea satisfactorio. Durante el proceso de elaboración también hay ciertas claves.

El barman, gerente además del Café Boulevard, en Arrendó (La Rioja), y Jurado de campeonatos de coctelería, sigue un procedimiento detallado y minucioso a la hora de elaborar un cóctel de gin tonic. Se trata de “sorprender a los clientes” al mismo tiempo que conseguir un “bebida equilibrada” mediante la mezcla de ginebra con tónica, cítricos y los hielos.

Los hielos deben ocupar tres cuartas partes de la copa o recipiente. Se vierten unos cinco centilitros de ginebra, según el gusto del consumidor, y posteriormente se mueve delicadamente antes de echar la tónica muy despacio, y que en primer lugar toque la pared de cristal de la copa, para que no se eche a perder su ácido carbónico. A todo esto, ambos líquidos deben estar fríos, sin llegar al umbral de la congelación.

Después solo queda decorar el resultado y revestirlo de aromas, normalmente exóticos, para despertar el interés y el gusto de quien lo ingiera. Se trata de una bebida que ante todo “debe resultar refrescante, proporcionada, delicada y que sirva para tomarla a cualquier hora del día”, tal y como defiende Chema Recio.

Rello además sostiene que el boom del gin tonic en España se remonta en torno a 2006 o 2007 y que para ello “contribuyó en gran medida la bonanza económica”. Es en el momento en que el consumidor quiere “diferenciarse” del resto cuando el gin tonic alcanza un “nivel de refinamiento que hoy aún se mantiene”. Y añade que es “un cóctel muy agradable” y con “excelente acogida entre el colectivo femenino”.