El CMM, de ruta por los Torrollones de La Gabarda, Tramaced y Piracés

Un grupo formado por 8 integrantes del Club Montisonense de Montaña realizaba una bonita actividad senderista por el entorno de Alberuela de Tubo y Piracés, a caballo entre las comarcas de los Monegros, Somontano y la Hoya de Huesca. El grupo se encaminó desde Monzón a una curiosa zona que contrasta por su aridez, al borde de zonas de modernos regadíos. Un lugar donde la erosión ha esculpido torreones arcillosos coronados por una losa de roca arenisca. Un buen sitio para el refugio de aves rupícolas entre otras, así como reptiles e insectos variados.

La ruta comenzó junto al embalse llamado de “El Torrollón, punto perdido entre un sinfín de pistas que comunican los diversos campos de labor. Inmediatamente pasearon por una senda prácticamente llana, que discurre entre los gigantescos torreones que impresionan al visitante; la monumentalidad de estos paisajes alivia momentáneamente el intenso frio que hacía y que se acrecentaba por momentos al soplar viento de cierzo, duro y helador. Continuaron por una pequeña y estrecha senda a modo de faja, desde la cual se iban sucediendo a modo de aparador diversos aspectos de interés.

Situados a resguardo del aire, en algún punto lograron reponer energías comiendo sus provisiones, al calor del sol que poco a poco hacía subir la temperatura diurna. Atravesaron un hermoso olivar y una senda botánica, hasta llegar al lugar llamado “La Iglesieta de Usón”, que es una fortificación o castillo musulmán del siglo IX, lógicamente en ruinas, pero que conserva varias paredes de sillares de gran tamaño y también la planta triangular que sirvió en su día de defensa para los habitantes de estos lugares. Una antiquísima construcción que hizo las delicias del grupo. Encontraron restos de cerámicas íberas entre otras, y por fin se dirigieron a los coches para resguardarse del frío que por estar en un lugar tan expuesto al viento ya estaba calando demasiado bajo sus abrigos.

A continuación, para completar la jornada, se fuimos al pueblo de Tramaced para conocer de cerca una roca llamada “El Moai”, que recuerda en cierto modo a las históricas figuras de la isla de Pascua. No en vano, la forma de esta roca resulta sorprendentemente atractiva, para ser que las únicas manos que la han esculpido son las de la Madre Naturaleza.

Y para finalizar la mañana dominical, visitaron al Peña del Mediodía de Piracés, una imponente roca de 80 metros de longitud y 25 de altura que todavía hoy muestra al visitante las huellas de su pasado militar como fortaleza árabe. Su interés estratégico está en que desde esta atalaya se controlaban la antigua calzada romana Ilerda (Lérida) – Osca (Huesca) y todos los caminos que conducían a estas posiciones, tratando de impedir el avance cristiano hasta ellas.

Una vez visitada esta impresionante y antigua fortaleza, sorprendidos de poder subir a este lugar por medio de una curiosa escalera tallada en la roca, se dieron por satisfechos y regresaron a Monzón para la comida.

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