Las diferentes “caras” del Aneto

Paso de Mahoma montañeros Aneto

El Aneto es quizá el pico más emblemático del Pirineo. Situado en el Parque Natural Posets – Maladeta, tiene una altura de 3.404 metro y hasta su cima suben, cada año, cientos de personas, siendo un importante reclamo turístico en la zona. Vamos a conocer las diferentes “caras” que tiene; su leyenda, las ascensiones más llamativas, de qué está formado o quién vive en él.

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El Aneto está formado por batolito granítico y en él encontramos crestas y canchales, formados por las piedras caídas de esas crestas. En él viven sarrios, que campan a sus anchas incluso en zonas a 3.000 metros de altitud, corzos y jabalíes, en este caso, en la zona más boscosa. También la marmota que en verano se convierte en otro reclamo turístico, así como pequeñas víboras en las zonas de más sol. Y lo sobrevuelan quebrantahuesos, águilas reales o buitres leonados. También se pueden encontrar especies más pequeñas como la perdiz nival. En cuanto a la flora, en las cotas más altas apenas existe aunque sí que se pueden encontrar pequeños cojinetes de florecillas o la famosa flor de nieve.

La primera persona que llegó a su cima fue el ruso Platon de Tchihatcheff, acompañado de Albert de Franqueville, junto a un grupo de porteadores. Fue en 1842 y la ascensión se hizo por el collado del Alba, subiendo por la zona de Coronas. El ruso fue también el primero es ascender por la zona del Portillón.

Pero ha habido muchas ascensiones curiosas. En 1968, un grupo de benasqueses, notario incluido, decidieron subir una moto a la cima. La subieron por piezas y, una vez arriba, la montaron. Los cabezudos de Graus también se animaron a hacer cima en la década de los 90 así como los gigantes de la Peña Ferranca de Barbastro. Incluso un grupo de castellers hizo uno en el pico más alto del Pirineo.

A la cima del Aneto se puede ascender por diferentes rutas. Lo más común es hacerlo por la cara norte. Se saldría del refugio de La Renclusa (haciendo noche ahí para aclimatarse), a través de un sendero se llegaría a la Roca del Marqués, de ahí al Portillón Inferior y luego al Superior, ya a 2.870 metros. El siguiente punto sería atravesar el glaciar, pasando por el Collado de Coronas y de ahí a la llamada “subida del silencio”. Tras otra pendiente, se llega a la antecima y al conocido Paso de Mahoma, una parte espectacular por ser muy aérea aunque no complicada en exceso.

Una vez arriba, nos encontraremos con la cruz, colocada por el Centre Excursionista de Catalunya, la Virgen del Pilar, que llevó Montañeros de Aragón de Barbastro y a San Marsial, patrón de Benasque.

Y como cualquier montaña que se precie, el Aneto también tiene su leyenda. En este caso hay que remontarse hasta la época de los dioses griegos. Hércules estaba enamorado de la diosa Pyrene. Ésta, antes de caer en sus brazos, decidió quemar los pirineos, muriendo en el incendio. Las lágrimas que derramó, se convirtieron en los ibones. Siglos después, cuando ya todo había vuelto a crecer, habitaron la zona una raza de gigantes. Uno de ellos era “Netu” quien tenía aterrorizados a todos los vecinos de Benasque. Un día, un peregrino decidió cruzar a Francia por esa tierra habitada por el gigante. Muerto de hambre y sediento, se encontró con “Netu” a quien le pidió que le diera algo de comer. El gigante enfurecido le dijo que no y, entonces el peregrino le dijo “tienes el corazón duro como una piedra, y en eso te voy a convertir”. El gigante quedó petrificado convirtiéndose en el pico más alto de los Pirineos, el Aneto.

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