Comienza la reconstrucción de la Encomienda Templaria de Monzón de 1175

Encomienda Templaria

Hasta el domingo 26 frares reconstruyen, por primera vez, la Encomienda Templaria 1175 de Monzón en el castillo, dentro de los actos conmemorativos del 800 aniversario de la llegada de Jaime 1º a la ciudad, como recordaba el concejal de Turismo, Jesús Guerrero.

Los frares viven, rezan, comen y solucionan conflictos como se hacía en esa época bajo las órdenes del comendador Ramón de Cubells y con el apoyo del capellán como explicaba Darío Español de Medievalia.

El acceso al castillo es libre y en la actividad participan recreacionistas de Medievalia, Héroes Legendarios, Trotamundos del Cinca Medio y otras asociaciones. Es una recreación pionera en el ámbito estatal, que podrá visitarse durante todo ese tiempo, tanto de día como de noche.

Apuntes de la organización

“La encomienda templaria de Monzón: 1175 anno Domini”, es una reconstrucción histórica llevada a cabo por profesionales de la historia, el patrimonio, la recreación histórica y el teatro, que tiene como objetivo principal recrear la vida en el castillo templario de Monzón durante el año 1175.

No se trata de una obra de teatro al uso ni una fiesta histórica; se trata, en realidad, de una reconstrucción rigurosa del pasado que responde a un método científico. Recrear la encomienda de Monzón en el año 1175 implica:

- Reconstruir la vida litúrgica propia de la Reforma Gregoriana para las órdenes militares: oficios mayores: Laudes, Vísperas y Maitines; y oficios menores: Tercia, Sexta, Nona y Completas. Así como otros actos como la Eucaristía.

- Reconstruir el día a día de la gestión y administración de una bailía por parte de una orden militar: Recuento de diezmos y primicias, gestión de cequiaje, pontazgos y portazgos.

- Reconstruir la vida cotidiana: comida-refectorio, etc.

- Reconstruir el funcionamiento interno de la orden: admisión de novicios en el Temple, celebración de un capítulo extraordinario templario, etc.

Algunos de estos actos serán mudos, sin previa presentación, y otros se realizarán utilizando la figura de un narrador/recreador que mediante sonorización irá explicando a los asistentes las claves de lo que están presenciando con el objetivo de divulgar el pasado histórico.

Los recreadores pasarán 50 horas aislados del mundo actual, sin mantener relación verbal con los asistentes ni con otras personas que ellos mismos, durmiendo, comiendo y viviendo en idénticas condiciones a como se hacía en el siglo XII.

Una recreación histórica no es una obra de teatro, sino una reconstrucción del pasado donde el rigor y el procedimiento historiográfico (científico) posibilitan un espectáculo nunca antes visto. Constituye una serie de actos para ser vistos, comprendidos y disfrutados. Se trata, en definitiva, de reconstruir el pasado para democratizar el patrimonio, divulgarlo con calidad y rigor y crear, entre recreador y espectador, una relación cultural e intelectual que posibilite una sociedad más culta y avanzada

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