Más de 3.000 personas fueron testigos de la recreación "Encomienda Templaria. Año 1175"

Encomienda Templaria

El Castillo de Monzón recibía este fin de semana la visita de más 3.000 personas, que acudían a la fortaleza para presenciar la recreación histórica “Encomienda Templaria de Monzón. Año 1175”. Durante 50 horas, 26 frares convivían en el castillo en las mismas condiciones que en el siglo XII. La experiencia tenía una doble vertiente: el rigor científico de la representación y el atractivo turístico. El evento se enmarcaba en el programa del 800 aniversario de la llegada del niño-rey Jaime I a Monzón.

El concejal de Turismo, Jesús Guerrero, que vivía la recreación desde dentro, como sargento templario, destacaba la “gran respuesta del público de Monzón, Aragón y turistas de otras comunidades, que vinieron de propio y llenaron las calles, bares, restaurantes y alojamientos hoteleros.

Según añadía Guerrero, “la recreación consiguió hacer pasar por la fortaleza templaria a 3.049 personas -una cifra récord-, y tras finalizar la misma, seguían llegando nuevos turistas al Castillo Templario, los cuales aprovechaban el buen ambiente creado por Trotamundos, Héroes Legendarios y los frares venidos de Zaragoza y Barcelona”.

Darío Español, director de la recreación remarcaba que “una recreación histórica no es una obra de teatro, sino una reconstrucción del pasado en la que el rigor y el procedimiento historiográfico (científico) posibilitan un espectáculo nunca antes visto. Constituye una serie de actos para ser vistos, comprendidos y disfrutados. Se trata, en definitiva, de reconstruir el pasado para democratizar el patrimonio, divulgarlo con calidad y rigor y crear, entre recreador y espectador, una relación cultural e intelectual que posibilite una sociedad más culta y avanzada”.

Los visitantes disfrutaron especialmente de la ceremonia de entrada en la Orden de un novicio, los entrenamientos con armas y caballos, la reunión para tratar la gestión tributaria de la Encomienda y los rezos en la capilla de San Nicolás (los maitines de las dos de la madrugada fueron los más “duros”, según explicaban los protagonistas). Español se mostraba partidario de repetir la experiencia con mayor número de recreacionistas. Por ejemplo, con villanos y comerciantes que tenían alguna relación con los templarios.

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