El PAR señala al compromiso de los aragoneses en su manifiesto por el 23 de abril

El Partido Aragonés (PAR) ha difundido su Manifiesto que, cada 23 de abril, Día de San Jorge, Día de Aragón, detalla el punto de vista del grupo político sobre la realidad y perspectivas para la Comunidad. En esta ocasión defiende una mayor capacidad de “autogobierno y aragonesismo para superar las dificultades sociales y políticas”. Bajo el título ‘Defender Aragón para todos con nuestras convicciones y nuestra Autonomía frente a las crisis y los desafíos’, el PAR además denuncia los negativos intentos centralistas o de ruptura, mientras señala retos esenciales e inmediatos, como la lucha contra el paro y la mejora de la financiación autonómica.

A continuación se incluye el texto íntegro del Manifiesto del PAR por el Día de Aragón:

Defender Aragón para todos con nuestras convicciones y nuestra autonomía frente a las crisis y los desafíos

Aragoneses y aragonesas:

Celebramos el Día de Aragón de 2014, en un contexto social y político de gran complejidad, una encrucijada que presenta tantos desafíos como esperanzas, tantas urgencias como horizontes para nuestra Comunidad. De nuevo, al igual que en otras ocasiones a lo largo de la Historia, los aragoneses estamos llamados al compromiso con nuestra tierra y nuestras gentes, bajo la garantía de la firmeza en las convicciones, la claridad de objetivos y el esfuerzo común.

Ante nosotros, insostenibles cotas de desempleo, en general y sobre todo juvenil, que suponen la principal quiebra del estado de bienestar y un grave riesgo de fractura social, pese a atisbarse los primeros síntomas de una recuperación que es hoy urgente.

En lo político, una perspectiva de cuestionamiento de la letra y especialmente del espíritu de convivencia y respeto a la pluralidad señalado por la Constitución, que trata de ser desbordado tanto por las ambiciones soberanistas de Cataluña como también por las pretensiones recentralizadoras de algunos partidos recientes.

Se suma a todo ello un clima ciudadano de desapego hacia la política, los asuntos públicos y sus representantes, lógicamente motivado por una crisis profunda y demasiado larga, carente de soluciones rápidas, con reformas imprescindibles aunque no inmediatas en sus efectos y con llamativos, aunque concretos, casos de corrupción y falta de honestidad

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