Vaquillas "Gratuitas"

Ilich Luis Ajates Meca

Militante de Izquierda Unida

Desde hace unos días escucho la intención que se tiene en Monzón de traer vaquillas a las Fiestas de San Mateo. Es algo que no deja de sorprenderme, pues introducir nueva programación festiva debería velar por el enriquecimiento cultural y social de la ciudad, asegurando que, en todo caso, esas premisas se cumplen. Aducen algunos sectores de la ciudad que es beneficioso para Monzón, por cuanto ningún coste a sus arcas municipales supone. Pero el planteamiento no puede ser más erróneo.

No puede defenderse algo completamente en virtud del presupuesto que va a necesitar, sino más bien, en base a la función que desempeña y el aprovechamiento que por parte de la sociedad se pueda hacer, pues se corre el riesgo de asegurar que sería innecesario un servicio de emergencias por el alto coste que supone mantener en funcionamiento dicho recurso las 24 horas. El planteamiento, como digo, debe ser más profundo, interesando que se analicen los pros y las contras de implantar un acto de estas características, más propio de la Edad Media que de la actualidad, no suponiendo ningún avance, pues parece evidente que no es un método aceptado para inculcar el respeto y la defensa de los animales entre los más jóvenes.

Pero, tal vez, sean exageraciones mías, de un radical del derecho animal. Realmente no suponga una humillación para las vaquillas, ni les cause dolor o cansancio innecesarios. Pero si esto es así, ¿por qué no hacemos una votación (para dotarlo de mayor democracia) y elegimos diez o doce personas que corran ante los mismos jóvenes, en las mismas condiciones y durante el mismo tiempo? Es una locura, soy consciente. Y tan seguro de ello estoy, que sé que todos los lectores que hayan llegado a este punto habrán sentido, cuanto menos, asombro. Pero, algo no cuadra, si tan claro tenemos algunos conceptos… ¿por qué no hay unanimidad en la erradicación de este tipo de actos? Oigo a lo lejos gente que afirma en alto sin enrojecerse “los animales no son lo mismo que las personas”, a lo que yo desde aquí respondo: “lo dicho, parecemos de otra época”.

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