El ahorro energético, un reto en el Campus de Huesca "sin que afecte" a la calidad del servicio

Aprovechando el Día de Puertas Abiertas en la Escuela Politécnica Superior en Huesca, hemos querido conocer las medidas de ahorro energético que se han implantado en el último tiempo en los centros de la Universidad de Zaragoza, entre ellos el de Huesca. Al hablar en cifras, se está logrando una “eficiencia ejemplar” y aún se quiere trabajar en esta línea, pero con nuevos métodos de cara al próximo curso. La máxima, eso sí, es conseguir las mismas prestaciones, pero con menor coste.

Algo tan sencillo como instalar un contador es el primer paso para poder rebajar las facturas del gas y la luz. Esta medida puede ayudar a controlar el consumo energético en determinados entornos, y es especialmente útil cuando se reparte energía entre diversos espacios o edificios. Con la información del consumo en mano, se procede a su análisis y posteriormente se puede actuar en los dispositivos.

Actuar de manera consciente sobre el consumo energético requiere de esa serie de pasos y de analizar qué es lo más conveniente para la institución que se proponga una reducción en su consumo sin que, por ello, se resienta el servicio energético.

Para hacerse a la idea de cuáles son la cifras de mejora en este sentido en las facturas energéticas de la Universidad de Zaragoza, se recurre a los porcentajes y a las estimaciones de ahorro económico que suponen. Por ejemplo, la Politécnica de Huesca conseguía un ahorro del 4% durante el 2013, frente a lo que se facturaba un año antes.

Los resultados globales en todos los centros de la Universidad de Zaragoza arrojan porcentajes de ahorro de un 13,5% en electricidad, y del 11% en gas durante el año 2013 frente al 2012, lo que se traduce en una cantidad de 800.000 euros de ahorro.

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