Detenido el autor de un "toco-mocho" en Huesca

Agentes de la Policía Nacional han podido identificar al autor de la estafa por la modalidad del toco-mocho cometido en Huesca el pasado 26 de marzo. Estaba en busca y captura desde 2013, tenía 5 buscas en vigor por estafa y robo con violencia por la Policía Nacional en Zaragoza, Córdoba y Huesca. El detenido se hacía pasar por gallego con una falsa cojera que le inhabilitaba para andar y poder comprobar el premio. La investigación continúa abierta.

El detenido abordó a la víctima, de 75 años de edad, diciéndole que apenas podía andar ya que había sido operado recientemente de una hernia. Joven, de unos treinta años de edad con acento gallego portaba un billete con diez décimos de la ONCE que deseaba comprobar si estaban premiados pero debido a su incapacidad temporal apenas podía desplazarse.

Fue en este momento cuando apareció otra persona, el coautor de la estafa, que escuchó la conversación y deseando ayudar, dijo dirigirse a un bar próximo al lugar para comprobar el premio, ya que acababa de entrar un vendedor de cupones. En apenas 2 minutos volvió con una lista de números y premios donde comprobaron “atónitos” que cada décimo había sido premiado con 30.000 euros. El total 300.000 euros.

Esta persona preguntó al portador de los cupones si no les iba a dar algo como agradecimiento por la gestión, a lo que el detenido asintió manifestando que pensaba darles un cupón a cada uno, pero que a cambio quería algo de dinero. El consorte ofreció su vehículo para desplazar al joven impedido y su víctima hasta un Banco donde obtendría el dinero y a cambio podría darle el cupón.

Los tres, dos autores y la víctima recorrieron una y otra vez la zona del barrio de San Martín, según la víctima, buscando una entidad bancaria concreta, deteniendo el vehículo en la calle Obispo Pintado, bajando el segundo individuo y regresando con un fajo de billetes, que entregó al primer timador. La víctima observando la situación, se desplazó hasta su entidad donde retiró 6.000 euros y regresó con un sobre de dinero hasta donde estaba el vehículo, entregando la cantidad y recibiendo el cupón.

Una vez obtenido el botín, los timadores precisan desaparecer de la forma más rápida. En esta ocasión como en tantas otras de ejecución muy similares, el timador pide un botellín de agua a la víctima que se ofrece amablemente para ir a un bar próximo, momento en que los autores desaparecen sin dejar rastro. Es en ese momento cuando la víctima se percata de que algo extraño ha sucedido y que puede ser víctima de la estafa.

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