El Observatorio de la Realidad del Perpetuo Socorro analiza la crisis y los compromisos en el barrio

Hace unas semanas se celebró en la Parroquia del Perpetuo Socorro el tercer “Observatorio de la Realidad de Nuestro Barrio”, continuando con los realizados en los dos cursos anteriores. Se trataba de ver realidades cercanas a la parroquia, juzgar posteriormente y comprometerse y proponer compromisos parroquiales, diocesanos y municipales. La iniciativa de este observatorio se correspondía con los objetivos parroquiales que se marcaron en junio del año 2006, bajo el lema “Hacia una parroquia evangelizadora”, y con los más recientes objetivos parroquiales y diocesanos.

Éstos son, entre otras cuestiones, anunciar y vivir el compromiso y la evangelización; secundar las propuestas que lleguen desde Cáritas Diocesana, Cáritas Parroquial y de la Acogida de la parroquia; ver las causas estructurales de las pobrezas, sus consecuencias, y denunciarlas; afrontar desde la misión de la Iglesia la crisis económica, y asumir las propuestas de la Delegación Diocesana de Parroquial Obrera.

La reunión fue convocada y organizada por el equipo parroquial de Cáritas y el

Servicio Parroquial de Acogida de Cáritas, que conocen dónde están algunas de las situaciones, grupos sociales, personas concretas, o quiénes son en el barrio los que están reclamando ayuda. Además, responsables de Cáritas, del colegio Pío XII y de la Asociación Enbat, transmitieron sus vivencias.

En las denominadas “Pinceladas de la crisis”, se constató que los datos estatales del Informe FOESA, se reproducen en la ciudad y en el barrio del Perpetuo Socorro, dada además, la preponderancia de trabajadores de la construcción o del metal.

Creen que se corre el riesgo de que se cronifique la crisis. Además, se está en un proceso de empobrecimiento, por la pobreza creciente y los derechos menguantes, por las menores rentas en los hogares, por la disminución de los salarios y el aumento de los precios. Aprecian, además, que la desigualdad es cada vez mayor. Indican que, desde el año 2007, aumentan los hogares de renta baja, por lo que los pobres cada vez son más pobres. Añaden que la exclusión social de la infancia es una reproducción ampliada de la exclusión general. Y constatan que Cáritas Parroquial y Diocesana, así como otras organizaciones sociales, están asumiendo un papel que corresponde a las administraciones.

Se puso de manifiesto en esta reunión, también, el buen ambiente escolar y social en el colegio Pío XII, al igual que su magnífico profesorado. Pero también, las evidencias familiares de niños infra-alimentados, que se van pronto a la cama por frío; las barreras sociales, de todo orden, que evitan que niños y niñas con buenas posibilidades para seguir estudios superiores, se pierdan como estudiantes. Así, se evidenció la ausencia de políticas sociales educativas, en igualdad con el resto de la ciudad de Huesca.

Y por otro lado, se informó de que en la ciudad no hay un trabajo en red, tanto de los grupos de trabajo social como de las instituciones, lo que limita y dificulta, la eficacia de la acción social. Las administraciones no han tomado la iniciativa, el liderazgo, de estas tareas con las consecuencias que ello tiene para que estos círculos se cronifiquen.

- Mujeres muy jóvenes, madres y sin trabajo y jubilados atendiendo a familiares con recursos sociales agotados. Hay jóvenes en toda la ciudad, acostumbrados a una gran dureza vital, gran fracaso escolar, con demasiadas estancias en la calle, con los que se conecta para incorporarlos a actividades creativas y formativas.

Ante estas situaciones constataron que en Huesca y en el Barrio es necesario trabajar juntos para:

-Ver: “Diagnósticos de las situaciones”.

- Juzgar y Actuar : “Políticas sociales continuadas, no esporádicas, en la ciudad con responsables cualificados y vocacionados”. Quieren transmitir su esperanza en el trabajo social y en el compromiso continuado. Aseguran que estas situaciones u otras están cerca de cada uno de los vecinos y de cada Cáritas Parroquial, no sólo en esa Parroquia y en el Barrio del Perpetuo Socorro. Sólo hace falta que se abran los ojos, se quieran ver y haya compromiso con quienes las padecen.

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