Nueva imagen para el monte de Ibort, cerca de Sabiñánigo

En Ibort, cerca de Sabiñánigo, viven unas 50 personas. Se trata, administrativamente, de una ocupación de monte público, a la que se accede a través de una pista forestal estrecha, a tramos asfaltada, a tramos necesitada de asfalto, que arranca de la misma N-330, en las estribaciones de la cara norte del Monrepós.

Los vecinos de Ibort, con algunas edificaciones de nueva planta y de excelente factura desde hace algunos años, son el resultado de un movimiento iniciado en la década de los 80, con la llegada entonces de unos nuevos habitantes. Hoy disfrutan de una ocupación que en su día se expidió a favor de la Asociación Artiborain y en la que se incluye el conjunto de edificios de lo que en su día fue el núcleo de Ibort y algunas parcelas aledañas con una superficie de 10 hectáreas. La ocupación vence en julio de 2017 pero la integración es ya plena, evidente y reconocida.

Este núcleo habitado se encuentra en medio del monte que lleva el mismo nombre: Ibort. Allí, a diario, cinco operarios de la empresa turolense ANCAR, con una larga experiencia en el ámbito forestal, están llevando a cabo el aprovechamiento de 170 hectáreas de este monte, que cuenta con una extensión cercana a las 700 desde que fue adquirido en el año 1965 por el extinto Patrimonio Forestal del Estado.

Ahora, es un monte declarado de utilidad pública desde hace apenas unos días, agrupado con otro monte, también de utilidad pública, denominado Pardina de Primoro y propiedad de la Comunidad Autónoma de Aragón. La superficie total es de 697 hectáreas. En su parte Este, el monte se encuentra atravesado por la Cañada Real del Valle de Tena, clasificada pero no deslindada.

El ingeniero de montes encargado del aprovechamiento, Francisco Gómez, explica que la empresa obtendrá en 36 meses unas 7.500 toneladas de madera. Si esta cifra es superior, tendrá, lógicamente, que pagar más “Es un monte que se repobló hace 40 años y ahora, como las personas, los pinos necesitan más espacio para seguir creciendo en unas buenas condiciones. Lo que se está haciendo aquí es una corta de árboles que tiene como finalidad fortalecer los que queden. Al final, pasaremos de una densidad de unos 1.700 pies por hectárea a 800 o 900. Normalmente la madera, en este caso, se utiliza para biomasa, para tableros o para pasta de papel”.

El ingeniero de montes explica que el concurso para el aprovechamiento o explotación de este monte es similar al de cualquier otro sector. A partir de los planes de aprovechamiento que se redactan anualmente, se elabora un pliego de condiciones para cada monte a aprovechar, se estudian las ofertas y una vez que la empresa ha efectuado el pago se otorga la correspondiente licencia de disfrute, que en este caso se prolonga durante 36 meses”.

Todos los agentes del sector forestal, técnicos de la Administración y empresas, están de acuerdo en afirmar que para el monte se ha abierto una nueva etapa de posibilidades en cuanto a su aprovechamiento, gracias sobre todo, a la demanda de madera para biomasa o pellets, demanda que, en buena medida redunda en beneficios económicos que no se deslocalizan y que tiene como destinatarios los habitantes más cercanos de las zonas donde se produce el aprovechamiento.

En este monte, de pino laricio y silvestre, los trabajadores de ANCAR, que cuenta con un plantilla de 150 personas en diversas zonas del país, están llevando a cabo las labores de derramado, tronzado, apilado, desembosque y saca del monte, apertura de trochas y pistas de desemboque, además de la trituración de los residuos. Estos días, por la pendiente del terreno, están trabajando manualmente, con motosierras.

El director general de Gestión Forestal del Gobierno de Aragón, Roque Vicente, insiste en que los montes “son muy capaces de aportar recursos a los territorios en los que se encuentran si se gestiona una planificación año por año, monte a monte, porque tienen unas posibilidades muy amplias para aportar estos recursos”.

Bajo este planteamiento general, Roque Vicente añade que “desde hace unos años estamos trabajado en un cambio de modelo, en crear herramientas y procesos para la obtención de estos recursos económicos con la implicación de todos los agentes que trabajan en el sector forestal, tanto públicos como privados”, y pone como ejemplo de esta evolución el hecho de que “en 2011 se obtuvieron de los montes 35.000 toneladas de maderas y el año pasado pasamos a las 147.000 toneladas. Es decir, que hemos multiplicado este recurso por cinco”.

El director general resumen los beneficios de estos trabajos en los montes: la obtención de un beneficio económico, la generación de empleo en el medio rural, beneficios medioambientales propios de todo tratamiento forestal y, por último, el hecho incontestable de que la limpieza de los montes disminuye de forma notoria los riesgos de incendio en época estival.

La superficie de Aragón es de 4,7 millones de hectáreas, de las que, de conformidad con lo dispuesto en el Tercer Inventario Forestal Nacional (IFN3, 2005), el 55% es superficie forestal (2.608.312 hectáreas); de ellas, la superficie de monte arbolado supone el 33% de la superficie de la Comunidad Autónoma (1.577.991 hectáreas), y monte no arbolado el 22% (1.030.321 hectáreas).

Aproximadamente el 46% de la superficie forestal (1.193.613,53 hectáreas) es gestionada directamente por el Gobierno de Aragón, al tratarse de montes incluidos en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública, Montes Propios, o Montes Conveniados o Consorciados.

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