Los nabateros celebran el XXX aniversario del descenso por el río Cinca

Este domingo, tres nabatas de dos trampos descenderán desde Laspuña hasta Aínsa, en el tradicional descenso anual por el río Cinca, que organiza la Asociación de Nabateros de Sobrarbe. En el año 1941 tuvo lugar el último descenso nabatero profesional. En 1984 la Asociación de Nabateros de Sobrarbe recuperó esta tradición que este año cumple el 30 aniversario.

Joaquín Betato, portavoz de la Asociación de Nabateros, afirma que “es un orgullo ser nabatero” y destaca que esta edición será muy emotiva por los treinta años de la recuperación de esta tradición y el recuerdo a los nabateros que han fallecido recientemente,

Los actos comenzarán a las 08:30 horas con la ofrenda floral; a las 09:30 misa nabatera, posteriormente almuerzo y a las 11:00 horas saldrán de Laspuña dirección Ainsa.

La Comarca de Sobrarbe fue el primer territorio aragonés que impulsó y consiguió que estas plataformas volvieran a descender por un río. La fiesta de las nabatas ha sido declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial.

BREVE HISTORIA DE LAS NABATAS

Las Nabatas, se han convertido en un fenómeno de masas en la Comarca de Sobrarbe y constituye uno de los acontecimientos turísticos y sociales más importantes de la primavera.

La tradición nabatera del Cinca se remonta al S.XVI, época en la que encontramos los primeros testimonios de esta peligrosa profesión en localidades como Laspuña, Puyarruego y Escalona.

Este oficio no sufrió ninguna evolución con el paso de los años. La lentitud y peligrosidad de la labor junto con la llegada al valle de los primeros camiones de carbón y leña hicieron que se extinguiera esta forma tradicional de transporte. Por otra parte la regulación del Cinca y el Ebro, con la construcción de presas y pantanos hicieron inviable del todo este método de navegación.

La nabata, es un antiguo de transporte de los troncos de madera de las zonas productoras de la montaña a las serrerías, situadas en las partes bajas de los valles. El trayecto iba desde el Pirineo hasta Tortosa en el Mediterráneo.

El departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón declaraba "Bien de interés cultural inmaterial" la cultura del transporte fluvial de la madera en Aragón. Se reconocía y protegía de esta forma una actividad tradicional que constituye una parte esencial del patrimonio etnológico aragonés y que sigue viva mediante la celebración anual de descensos de nabatas. Además, el Gobierno de Aragón se ha adherido al proyecto de candidatura de la cultura del transporte fluvial de la madera para que sea incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Se trata de una candidatura compartida con Navarra, Cataluña y Castilla-La Mancha.

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