Drones para todo

No es una realidad pero casi. Los drones – aviones no tripulados – se van colando poco a poco en nuestras vidas. Se trata de una tecnología aún no muy corriente en nuestra zona pero que va creciendo de una forma vertiginosa; de hecho, lo hace más que su legislación, y que tiene decenas de aplicaciones para nuestro día a día.

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Carlos Ferrar es un joven de Graus licenciado en Ingeniería Aeronáutica. Junto a otros compañeros ha fundado la empresa HEMAV, centrada en este tipo de aparatos. En este caso se han especializado en dos líneas de trabajo muy importantes en el Altoaragón. Por un lado, los medios audiovisuales, y, por otro, la agricultura.

Gracias a ellos, se pueden grabar imágenes únicas en lugares poco accesibles para grúas de rodaje, ofreciendo, por ejemplo, y como ya se ha hecho, imágenes muy diferentes y curiosas de un descenso de rafting por el Ésera.

El otro ámbito en el que trabajan, el de la agricultura, se centra en poder detectar, gracias al dron, anomalías en los terrenos de forma que se pueda aumentar la producción. En este caso, su coste es inferior al de un satélite y su precisión es mayor a la que pueda ofrecer una avioneta.

Pero los drones tienes otras muchas aplicaciones que podrían resultar útiles en nuestra provincia. Pueden ayudar en los rescates de montaña, ofrecer imágenes de pruebas deportivas, medir la eficiencia energética de nuestros hogares o ayudar en la gestión de los montes.

Pero a día de hoy, y tras un vacío legal en el sector, el vuelo de los drones se ha paralizado hasta que se cuente con un Real Decreto que lo regule. Aún así, y debido a que ya son varias las empresas centradas en este sector en España, si que se les permitirá volar en unas condiciones determinadas.

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