Recortar la Educación Física es un despilfarro

Francisco Javier Rodriguez Castells

Parece una obviedad decir que la educación física se mueve, pero desde que el Departamento de Educación del Gobierno de Aragón anunciara el nuevo horario que propone para los y las niñas de 6 a 12 años con la clara reducción de horas en Educación Física, sus docentes se han esforzado por sensibilizar a la administración sobre la aportación del área al desarrollo integral de la persona, sobre los beneficios y sobre las consecuencias que la reducción de horas puede acarrear para el que es el centro de la educación pero perjudicado con esta medida, los niños/as.

Desde ese anuncio se han presentado múltiples apoyos, familias, alumnos, deportistas de alto nivel, el Justicia de Aragón, sindicatos y partidos políticos (todos salvo uno). Por si fuera poco el reciente estudio de la Fundación Thao que, basada en una amplia muestra de 20.660 menores en el estado español, nos alerta sobre que un 28,3% de niños de entre 3 y 12 años (casi tres de cada diez) tiene exceso de peso. Existen estudios realizados en España que demuestran como cada euro invertido en actividad física evita 15 euros de gasto sanitario, podemos afirmar pues que recortar en Educación Física es un despilfarro.

Las horas que se han eliminado de Educación Física han recaído en Inglés y Matemáticas, sin duda asignaturas muy importantes, pero que cuentan en la actualidad con el número suficiente de horas para que su enseñanza sea de calidad. Cualquier comparación con otros países de nuestro entorno o cualquier profesional psicólogo, pedagogo, coincide en la importancia del desarrollo integral del niño/a que quiere decir ni más ni menos, que nuestros alumnos/as no son solo cerebros que llenar, esos alumnos/as tienen además cuerpo en relación con ese cerebro, tienen que desarrollar hábitos saludables y diversidad de valores imprescindibles para vivir en nuestra sociedad y que difícilmente se pueden trabajar desde otras áreas.

Un factor determinante de la calidad de un sistema educativo se debería basar, entre otros, en el equilibrio del desarrollo de los ámbitos que conforman la complejidad de la persona. Este equilibrio se traduce en la propuesta aragonesa de que en torno al 80% de la distribución es para la parte intelectual, el resto se reparte entre la artística, música y educación física.

Como nadie pidió ese aumento de horario en inglés y matemáticas, a sabiendas de que tienen un horario más que suficiente, la calidad está por encima de la cantidad, como se es consciente de las consecuencias que un horario insuficiente para Educación Física supondría para el alumno/a y para la salud. Y como todos/as queremos lo mejor para la educación, confiamos en que la administración recapacite su propuesta y actúe en consecuencia.

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