La Escuela de Restauración abre sus puertas para dar a conocer su importante labor

La Escuela Superior de Restauración y Conservación de Huesca es la única que imparte estos estudios en Aragón y una de las seis que hay en todo el país. Creada en 2002, acoge a cerca de 60 estudiantes que, apoyados por sus profesores, recuperan valiosas piezas del patrimonio aragonés. Para darse a conocer la Escuela ha organizado unas jornadas de puertas abiertas a las que pueden acercarse curiosos y futuros estudiantes.

Desde el primer curso, los estudiantes entran en contacto con la restauración de piezas reales. En el aula de volumen están recuperando las molduras de un antiguo escudo de la república francesa que se encontraba en la Estación Internacional de Canfranc y que volverá allí este verano dentro de la intervención que se plantea en los próximos meses. Otro de los trabajos que llevan entre manos es el de la restauración del modelo anatómico de una perca que pertenece a la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza. Se creó en 1864 por un físico francés. Antes de actuar hay un exhaustivo trabajo de investigación.

Además de limpiar todas sus partes, había que actuar porque la pintura estaba a punto de desaparecer.

Otro trabajo que mantiene muy ocupados a los alumnos es la restauración de un retablo del año 1753 de la ermita de Rasal. Al encontrarlo nadie imaginaba que las termitas se habían comido buena parte de la estructura. Corría grave peligro de desplome.

Tras más de cuatro años de trabajo, esperan poder devolver el retablo el próximo curso. Es sólo un ejemplo de la labor de recuperación del patrimonio aragonés que realiza esta escuela, que se encuentra en periodo de matriculación y que esta semana abría sus puertas para darse a conocer.

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