Elecciones Europeas, gran oportunidad para transmitir a los partidos la opinión ciudadana

Las elecciones europeas siguen algo lejanas para el común de la ciudadanía española. La causa quizá sea una impresión bastante generalizada en la sociedad de que estas elecciones tienen una escasa repercusión en la vida cotidiana, o que la posibilidad de cambios reales en la configuración política es muy escasa. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

El electorado escoge a la representación española en el conjunto de Europa, por lo tanto está en juego la capacidad de influencia en las decisiones que se toman en la Unión Europea. Además, se trata del sistema electoral más proporcional, al contrario que las elecciones legislativas. Así los partidos minoritarios tienen más posibilidades de constituirse en alternativa de poder.

La ciudadanía opta en muchas ocasiones por ejercer el llamado voto de castigo en las elecciones europeas, porque consideran que es el modo de transmitir el descontento a una determinada formación política. Y es cierto. En este proceso electoral los grupos políticos aprovechan para impulsar definitivamente los cambios internos que parezcan necesarios, tanto en políticas, como en sus discursos o la renovación del equipo de figuras políticas. Sin embargo, la campaña electoral “ha sido una de las más tristes de los últimos años”, tal y como resalta Carmen Lumbierres, profesora de Ciencias Políticas de la UNED en Barbastro.

El esquema de discursos políticos ha seguido la tónica habitual, con los dos partidos mayoritarios por un lado y en lucha principal entre ellos, y en segundo lugar los partidos minoritarios instigándoles. La importancia en esta ocasión está en que si se hace efectivo de nuevo el voto de castigo, UPyD y partidos políticos como Podemos, podrían salir beneficiados de esa intención de castigo del electorado.

Ahora bien, en los partidos minoritarios hay que preguntarse hasta qué punto cada formación tiene una parte del electorado que de manera evidente pueda identificarse de manera fiel con su idea de construcción política. Por ejemplo, partidos como “Vox”, aventura Lumbierres, “no alcanzarán un buen resultado por esta razón”.

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