El pasado año 149 personas con problemas de adicción fueron atendidas en el Centro Interdiocesano

Las drogas que más se consumen históricamente son el alcohol y el tabaco, pero la memoria de actividad del Centro de Solidaridad Interdiocesano de Huesca refleja un aumento en el consumo de cannabis y cocaína a pesar de que la crisis ha derivado éste último consumo a sustancias más baratas como las anfetaminas. Son algunas de las conclusiones que se extraen del balance del año pasado, que también contabiliza atenciones a personas con adicciones a nuevas tecnologías o juegos de azar.

Preocupa a los profesionales del Centro de Solidaridad Interdiocesano la desmitificación del consumo de cannabis. Los jóvenes que atienden desde los 14-15 años no llegan a reproducir todas las conductas de un adicto, pero sí observan un hábito que trabajan para combatir.

El año pasado atendieron a 36 adolescentes, pero la mayor parte de los usuarios del Centro son adultos hombres con adicciones a varias sustancias. En ésta población también están presentes otras adicciones como las de los juegos de azar, donde el año pasado atendieron a 12 hombres.

Dentro de las adicciones comportamentales destaca también el abuso de las nuevas tecnologías, que en algunos casos llega a ser adictivo. Es allí donde hacen un llamamiento al papel de la familia como elemento fundamental para prevenir conductas patológicas.

El perfil de los usuarios del Centro de Solidaridad Interdiocesano de Huesca, antes llamado Proyecto Hombre, ha cambiado. El problema de drogodependencias afecta a diferentes edades, sexos y clases sociales.

En su memoria de 2013 destacan la intervención en centros penitenciarios, a donde acudieron para atender a 25 personas en proceso de inserción social.

Por otro lado, también han visto señales de alerta en el consumo de sustancias anabolizantes para transformar el aspecto físico. Recuerdan que la adicción por sí misma es un problema, independientemente de la sustancia o comportamiento al que esté asociada.

La prevención es el segundo gran pilar de su trabajo. En 2013 su intervención en el medio escolar llegó directamente a 1.400 estudiantes, 65 profesores y 88 unidades familiares.

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