El juicio por la presunta agresión al alcalde de Almudévar, visto para sentencia

Antonio Labarta Javier Rivas Almudévar

Tras algo más de hora y media de juicio, 7 testigos y 3 informes, el juicio por la presunta agresión al alcalde de Almudévar, Antonio Labarta, ha quedado visto para sentencia. No será hasta dentro de unos días cuando se conozca si el presunto agresor es finalmente condenado. Cabe recordar que el fiscal pide 2 años y medio de prisión por un delito de atentado contra la autoridad, mientras que la acusación particular, es decir, el consistorio, solicita 2 años.

Aunque su inicio estaba previsto a las 12.20 de la mañana no era hasta la una del medio día cuando comenzaba el juicio en el que la fiscal, el abogado de la acusación y la abogada de la defensa tomaban declaración tanto al presunto agresor, como al denunciante de los hechos, Antonio Labarta y a otros cinco testigos.

El alcalde de Almudévar continúa manteniendo la versión de que el 30 de mayo, cuando salía del ayuntamiento, el acusado se acercó a él con “un tono elevado, nervioso y alterado” pidiéndole respeto para su familia. Labarta asegura que cuando intentó marcharse “porque no le gustaba la situación” el presunto agresor le cogió del brazo derecho “coartando su libertad”. Acto seguido, cuando el denunciado le soltó el brazo y Labarta intentó marcharse en su bicicleta, éste certifica que le “tomó fuertemente por el pecho” y que le “zarandeó”.

Por lo que respecta al acusado, éste aseveraba ante la juez que únicamente se acercó al alcalde para solicitarle “respecto y humanidad” hacia su familia y en especial hacia su padre, el cuál asegura que está enfermo, y con el cual el alcalde había mantenido un “enfrentamiento” el día anterior al finalizar el pleno municipal. Así pues, el acusado mantenía cómo se dirigió “con total normalidad” a Labarta pidiendo que le escuchara, por eso, reconoce que puso el brazo para evitar que el alcalde se fuera.

En cuanto a los testigos, dos de los cinco que declaraban en el juicio aportaban una versión que coincide con el relato de los hechos denunciados por el alcalde de Almudévar. Ambos estaban en uno de los bares de la calle Mayor el día del incidente y recordaban cómo el acusado se dirigió en “tono amenazante” a Labarta y cómo le “zarandeó”, aunque reconocen que finalmente no tuvieron que intervenir para separarlos. Otro de los testigos que afirmaba haber presenciado igualmente los hechos, negaba que el acusado zarandeara a Labarta.

Tal y como sostiene el acusado, el altercado se producía como consecuencia de la negación de unos permisos que la familia del presunto agresor había solicitado para ampliar una explotación ganadera que posee cerca del casco urbano. Por su parte, Antonio Labarta puntualizaba que la negativa municipal a la solicitud de la familia se debe a los tres informes negativos presentados por los técnicos.

Tras el incidente el primer edil se dirigió a su familia dándole una semana para que el acusado se disculpara. Pasado ese tiempo, y al no haber retracto, Antonio Labarta presentaba la denuncia oportuna.

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