Una tercera parte de la población oscense es pensionista, frente a una décima parte en España

Los pensionistas en Aragón suponen aproximadamente una cuarta parte de la población total de la Comunidad Autónoma. Es un dato llamativo sobre todo si se compara con esta misma relación en el cómputo global del país, con una proporción próxima a una décima parte de la población total es pensionista. Son datos que hacen plantearse si se puede garantizar la estabilidad del sistema de pensiones después de muchos años de déficit en este aspecto.

En Huesca, por ejemplo, es muy cuestionable. Si dependiera del volumen económico que se genera en la propia provincia sería inviable sostener las 50.878 pensiones existentes en Huesca, que tienen un valor medio de 830 euros. Es decir, una tercera parte de la población oscense es pensionista. Son datos que ya dan idea de los factores demográficos que caracterizan a esta provincia: muchos jubilados, frente a no tantos cotizantes, que son 97.376. El sistema de pensiones contempla estos desequilibrios mediante la aportación de todas las comunidades autónomas a un fondo y reparto común.

En Aragón ocurre algo similar; en el caso de la Comunidad Autónoma, más o menos, una cuarta parte de la población es pensionista. Aunque no hay datos específicos que clarifiquen a qué se debe una cifra proporcional tan alta, hay varias razones que sí pueden justificar que Aragón tenga esta característica, como por ejemplo que muchas personas que durante su vida se trasladan a otras ciudades de la geografía española y al envejecer regresan a su ciudad natal, que en esta Comunidad Autónoma asegura "bastante tranquilidad", como explica Alfonso Ramos, director del Instituto Nacional de la Seguridad Social en la Provincia de Huesca.

Según impresiones del Ejecutivo Central, la economía española se está recuperando y ello también repercute en las pensiones y la garantía del sistema. "Desde 2005 el sistema de pensiones ha sido deficitario y ahora parece que empieza a recuperarse", tal y como indica Ramos. Aún así, la reforma del Plan de Pensiones contempla que hasta 2027 habrá cambios y ajustes en el sistema para adaptarse a las circunstancias económicas y demográficas.

No obstante, la sociedad española está expectante ante una nueva medida que anunciaba el Gobierno español que consiste en que las personas mayores de 50 años recibirán antes de final de año una carta en la que se estipulará, según la situación actual de cada ciudadano, el nivel de renta y pensión que recibiría. Supuestamente es una actuación que se llevará a cabo para velar por el derecho a la información de todos los ciudadanos.

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