Una larga historia de incidencias

Francia nunca ha querido asumir sus obligaciones tras la construcción del túnel del Somport. La presión de los ecologistas primero, y ahora las restricciones presupuestarias han sido para las autoridades galas buenas excusas para entorpecer las comunicaciones con España por el centro de los Pirineos.

La carretera estuvo cortada en 2005 a camiones y autobuses durante casi medio año por un socavón, cuya reparación se hizo interminable. Entonces España fue paciente y no hizo reclamación alguna.

En 2008 hubo un gran desprendimiento. Entonces se tuvo que cortar justificadamente la carretera y Francia intervino de manera rápida.

Luego llegarían los corrimientos en la vertiente gala en este 2014. Francia lleva meses interviniendo en la vía e impidiendo también en este caso el paso a camiones. La semana pasada el gobierno francés anunció la reapertura para finales de julio, incumpliendo así el plazo dado a las autoridades aragonesas. De hecho, el día que compareció el Subprefecto de Olorón se veía gran actividad en la zona que se está reparando, más de 20 operarios. Por la tarde, cuando los políticos se fueron, se marcharon con ellos la mayoría de los operarios, volviéndose a quedar en la zona a lo sumo tres obreros, una situación que días antes había denunciado ya Radio Huesca.

Ahora llega el nuevo desprendimiento, apenas un puñado de piedras, que mantiene cerrada una de las infraestructuras más aseguras del mundo, el Túnel de Somport.

Francia no dice nada, ni da fechas ni explicaciones de este nuevo incidente. Mientras tanto, España tiene poca capacidad de maniobra, si no es por la vía de la denuncia ante la Unión Europea, al tratarse de un eje de comunicación transeuropeo, lo que exige a los diferentes el garantizar el tránsito por él.

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