El Archivo Diocesano se hace más accesible para quienes quieran conocer sus orígenes

Un grupo de cuatro personas han trabajado intensamente para preservar la conservación de documentos del Archivo Diocesano de Huesca y, a la vez, facilitar el acceso a los mismos. Teresa Ponce, Marisa Arguis, Blas Tisner y Luis García, director del Archivo, han dedicado los últimos siete años de trabajo a elaborar un índice de los documentos más consultados y a habilitar nuevas formas de acceso a la sección más consultada del Archivo Diocesano, concretamente a los Libros de Bautismo, Matrimonio y Defunción. Es interesante resaltar que los textos más antiguos de esta sección datan del tiempo del Concilio de Trento, en torno a 1540.

Este trabajo era necesario, puesto que ha aumentado considerablemente el número de personas que tienen interés en conocer sus orígenes y antepasados. Y, por otra parte, en 2006, fue derogado el Real Decreto que obligaba a poseer la tarjeta nacional de investigador para acceder a los archivos. Dado que muchos de los libros no tienen un índice original, crece un grave peligro de deterioro de los mismos, si los usuarios tienen que buscar las partidas pasando, hoja por hoja, los folios de cada volumen. Por ello, en tanto no se puedan microfilmar dichos fondos documentales, la conservación encuentra un gran apoyo en la indexación de los libros.

El trabajo ha consistido en elaborar un doble índice: uno digital, en el que se puede acceder a todos los libros de las Parroquias y otro impreso (que consta de 193 cuadernos), correspondiendo a cada una de las Parroquias. En ambos índices aparece la parroquia, el nombre y los apellidos de la persona a la que corresponde la partida, el año, la signatura del libro y la página en la que está inscrita. Todos ellos están ordenados alfabéticamente por los apellidos.

La tarea de la indexación ha sido un trabajo minucioso, ya que se han llegado a registrar un total de 539.020 partidas, entre Bautismos, Matrimonios y Defunciones. Más de la mitad de esa cifra corresponde a Bautismos, que ascienden a 281.330 fichas. Si se trasladan estos datos a número de libros, suponen un total de 911. De ellos, 361 son de Bautismo, 264 de Matrimonio y 286 de Defunciones.

Los responsables de dicha tarea aseguran que todo este laborioso, pero necesario trabajo, ha servido para que los investigadores y usuarios encuentren más rápidamente los datos. De hecho, se puede ir directamente a la página concreta, no es necesario conocer el año exacto de la partida y se pueden encontrar familiares, aunque pertenezcan a distintas parroquias. Otra de las ventajas es que, en muchos casos, el investigador no precisa recurrir al libro, por lo que se promueve la conservación de los mismos y se agiliza el proceso de obtención de información.

No obstante, todavía quedan varias tareas que ejecutar para conseguir resultados eficaces y sostenibles. En este sentido, está pendiente la digitalización de las partidas, lo que supone fotografiar o microfilmar, ficha por ficha, para evitar futuros contactos con los libros. De este modo, se podría consultar en el ordenador no sólo el índice, sino la partida completa de inscripción. Asimismo, ya han comenzado la labor de indexación de los asientos de partidas que se guardan en la sección de Duplicados.

 

En 1852, el Obispo de Huesca de la época, Pedro José Zarandia dispuso, como medida previsora, que los párrocos debían enviar, anualmente, al Archivo Diocesano una copia de los registros realizados en los libros de cada parroquia. Esta práctica de los Duplicados no se impuso en otras diócesis hasta el año 1917, con la implantación del Código de Derecho Canónico, impulsado por Pio X y promulgado por Benedicto XV.

La citada medida cautelar del Obispo Zarandia fue un acierto inimaginable. Gracias a esos duplicados de las fichas, todavía hoy se conservan los datos, desde 1852, de todos los pueblos que sufrieron incendios en sus parroquias, durante la Guerra Civil.

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