Todo se une para que la cosecha de cereal y de maíz de este año no sea buena

La cosecha de cereal (cebada y trigo) se encuentra en la recta final en la provincia de Huesca. Sin embargo, los agricultores se encuentran en una situación que no habían vivido en años: llevan 7 u 8 días parados, por culpa de la lluvia, principalmente en el norte, en la Jacetania, el Sobrarbe o la Ribagorza. Es lo mismo que ocurre con la cosecha de alfalfa en el regadío, que también llevan esperando 8 o 10 días, lo que ha provocado que las deshidratadoras también hayan tenido que parar. El maíz de primera cosecha no está creciendo bien, y a ello se suma que los precios, este año, están dejando bastante que desear.

Según José Fernando Luna, presidente provincial de ASAJA Huesca, la cosecha en el norte (la de la zona centro y sur ya se comentó que era bastante mala), tampoco está saliendo como se preveía, en cuanto a cantidad y calidad. Además, los precios del trigo y la cebada van a la baja. Hay algunos núcleos de la zona de Bailo y Jaca, por ejemplo, donde ha caído pedrisco, y habrá que evaluar qué afecciones ha causado.

Por su parte, el secretario provincial de UAGA, David Solano, ha recordado que hace dos años la cosecha también fue calificada de mala. La diferencia es que entonces los precios de los cereales eran bastante mejores de lo que se están pagando ahora. Dice que la cosecha es mala y los precios, "antiguos".

Por otra parte, el maíz de primera cosecha está sufriendo algunos problemas. Las bajas temperaturas, de entre 12 y 13 grados por las noches, unido a la falta de sol, y por tanto falta de luz, han provocado que este maíz esté llegando a la floración con una altura más baja que las de otros años, lo que crea dudas en los agricultores sobre cuál será el rendimiento final. Esa falta de calor también está impidiendo un crecimiento rápido de los maíces de segunda cosecha.

Por lo tanto, entre la sequía, el calor temprano, el fresco en lugar de calor del verano ahora en julio, las lluvias y el granizo, y los malos precios, el campo altoaragonés no está viviendo su mejor año.

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