La discapacidad no es un obstáculo para disfrutar de unas "vacaciones en paz"

El pasado 22 de junio, cuarenta y nueve niños saharauis llegaban a Huesca para pasar sus “Vacaciones en Paz”. Entre ellos viajaban cinco pequeños con algún tipo de discapacidad. Por segundo año consecutivo, la Asociación Alouda se ha propuesto que eso no sea un impedimento y que también ellos puedan disfrutar de un verano lejos del sofocante calor del desierto. El diagnóstico y los cuidados que están recibiendo en los centros de Aspace, Atades y la fundación Basilio Ardid serán parte del equipaje que lleven de vuelta a casa.

Naha tiene 12 años y este es el primer verano que pasa fuera de los campamentos saharauis. Aunque no pueda expresarse con palabras, basta con mirar su sonrisa e interpretar sus sonidos para comprender que en los quince días que lleva en el centro Aspace de Huesca, está disfrutando de unas vacaciones diferentes.

Junto a ella, a tierras altoaragonesas también llegaron Suadu, Uana, Humud y Mohamed, aunque este último se instalaba finalmente en una familia de acogida. La escasez de medios médicos de los que disponen en los campamentos impide que estos niños hayan recibido el diagnóstico y el tratamiento pertinente. Por eso, cuando estos pequeños regresen a casa, llevarán la maleta cargada de buenos recuerdos y de un poco más de salud.

Para que esos cuidados físicos, pedagógicos y nutritivos no finalicen con su viaje a Huesca, es imprescindible la labor de cuidadoras como Mana. A través del programa “vacaciones en paz” se está trabajando para que estos reciban la formación adecuada y tengan más recursos a la hora de enfrentarse a alguna discapacidad.

No obstante, para ellas, conseguir que los niños se vayan de España bien vestidos y calzados para el comienzo del curso escolar es lo prioritario.

Todavía quedan cuatro días para que Naha, Suadu, Uana y Humud sigan compartiendo tiempo de juegos con el resto de niños que pasan el verano en el Centro de Aspace Huesca. Después emprenderán su viaje hacia Isín y Martillué dónde el paraje de los Pirineos se convertirá en la mejor medicina de pequeños tan especiales.

Comentarios