CHA-Monzón exige el cumplimiento de la ordenanza de Convivencia Ciudadana sobre los circos con animales salvajes

Ante el anuncio de la presencia de un circo que centra su atractivo en la existencia de diversos animales, CHA-Monzón exige a la alcaldesa que haga cumplir la ordenanza de Convivencia Ciudadana que incumple los circos con animales salvajes.

José Luis Ortega, coordinador de CHA-Monzón, considera que “debemos de sentirnos orgullosos de que Monzón aparezca en los listados de ciudades del mundo libres de circos con animales, demostrando que no todo vale para divertirse, y que los valores como el respeto a los animales deben de estar por delante de otros objetivos. En el Estado español ciudades importantes como Barcelona no permiten este tipo de espectáculos, y desde CHA aspiramos a que nuestro país se sume a otros como Suecia, Austria o Finlandia que han generalizado la prohibición de la utilización de animales en circos”.

Ortega recuerda que “los circos son espectáculos fundamentalmente dirigidos a los niños y niñas, por lo que no se puede mostrar maltrato, dominación, humillación, prácticas antinaturales y sufrimiento de los animales, en Monzón por suerte la legislación no lo permite”.

Por su parte, el portavoz de CHA en el Ayuntamiento de Monzón, Álbaro Abadías, exige a la alcaldesa que haga cumplir la Ordenanza de Convivencia, por lo que este circo con animales no puede tener sitio en la ciudad, a la vez que recuerda que hasta 20 grandes circos no utilizan animales salvajes, que serán bienvenidos a Monzón.

“Hasta no hace mucho en los circos se ridiculizaba a personas con deformidades físicas o mentales, en el siglo XXI en Monzón debe cumplirse una ordenanza que no permite ni siquiera estas prácticas con animales salvajes, como estamos seguros no se permitirá en el futuro en ningún lugar de nuestro país”, afirma Abadías.

Según recuerda CHA, la ordenanza municipal de Convivencia Ciudadana del Ayuntamiento de Monzón, en su artículo 8 en referencia a espectáculos prohibidos concreta lo siguiente: “los que utilicen animales en espectáculos, peleas, fiestas populares y otras actividades, aunque el local o recinto se encuentre cerrado al público en general, que impliquen crueldad, maltrato, sufrimiento, tratar de modo antinatural o contrario a sus necesidades fisiológicas y etológicas, la muerte de los mismos o la realización de actos que puedan herir la sensibilidad”.

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