426. La verdadera cifra del paro

Ilich Luis Ajates Meca

En los últimos meses el optimismo se ha adueñado de algunos medios de comunicación y de la gran parte de dirigentes de Administraciones del Estado, con titulares encaminados a hacer ver al ciudadano que el desempleo está bajando a buen ritmo. No obstante, y a raíz de poder ir observando las ofertas del mercado laboral, puedo aseverar que esto no es así o, cuanto menos, no es de un color tan rosa. Hoy mismo, en el portal del INAEM, se puede leer una oferta para cubrir un puesto de “administrativo. Por tiempo de 9 meses. Con titulación o experiencia. Sueldo –mínimo- de 426 euros mensuales. Prácticas no laborales”. Además de parecerme una aberración que el INAEM sea intermediario de ofertas tan usureras, empiezo a comprender la factibilidad de que el paro vaya disminuyendo, donde los parados se cansan de buscar de empleo o, en el mejor de los casos (porque también nosotros somos culpables) no tragan con los “chollos” que la administración y algunas empresas, pese a las condiciones, ofrecen de cierto a viento.

Otro de los casos, para mí, vergonzantes, es la contrata de la limpieza y mantenimiento de las piscinas municipales de Huesca, sobre lo que poco se oye. No es difícil encontrar información de cómo el año pasado este servicio, ahora privatizado (sí, sí, va en serio), contaba con al menos 10 empleados. Sin embargo, este año, la empresa CLECE (perteneciente a un afamado personaje) ha ofertado el doble de puestos con la particularidad de que su jornada es la mitad, igual que su sueldo, rondando unos 400 euros. Y así, de privatización en privatización y de recorte en recorte de derechos laborales, los trabajadores que “tengan la suerte” de encontrar una ocupación verán muy mermadas sus condiciones y salario, lo que imposibilita la conciliación laboral, familiar y personal, y debería ser motivo de un profundo análisis.

Estas son las cifras y vidas del paro, sumadas a aquellas personas que por hacer un curso – obligado en muchos casos por el Inaem - son borradas como demandantes o, encontrándose cansadas de la ineptitud de los dirigentes políticos, deciden emigrar a otro país. ¿Hasta cuándo?

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