Los propietarios de Yesa exigen expropiaciones justas por el desalojo

Yesa grietas ladera

Los propietarios de los chalets que la Confederación Hidrográfica del Ebro se ha visto obligada a desalojar definitivamente para intentar garantizar la seguridad de la presa de Yesa, exigirán un precio justo por sus propiedades. Hablan de sufrimiento, lágrimas, vidas truncadas, miedo e imprevisión por parte de la administración que ahora terminará demoliendo sus casas y eliminando la montaña para recrecer el pantano porque Zaragoza quiere más agua y las Cinco Villas también. Los vecinos no saben cuánto les darán por sus viviendas, y explican que entienden, y muy bien, la oposición a la obra de los vecinos de Artieda.

No había otra salida, explica Ramón Manterota, uno de los vecinos de la urbanización de Yesa que la Confederación Hidrográfica del Ebro terminará demoliendo para ejecutar el recrecimiento del pantano con seguridad. Manterota sabe bien de lo que habla, ya que es arquitecto y autor de alguna de las viviendas de la urbanización que se asienta en la ladera que comenzó a moverse después de que la CHE iniciara el descalce de la montaña para apoyar uno de los estribos de la futura presa. Entonces, relata, los ingenieros les dijeron que en unos meses volverían a sus casas, pero el desenlace ha sido mucho más traumático: serán expropiados, un escenario que ningún técnico de la Confederación previó.

Ramón Manterota cuenta que los propietarios son, en su mayoría, jubilados que querían pasar ahí el resto de sus vidas. Para ello, se habían hipotecado con préstamos de más de 400.000 euros. Ahora exigen que la Confederación, única culpable de lo ocurrido, responda, al menos, con unas indemnizaciones que se correspondan con el daño causado. Eso sí, los vecinos se van de la zona porque tienen miedo después de lo ocurrido.

Por último, lo vecinos recuerdan que no están en contra del recrecimiento, pero que hoy entienden más que nunca a los vecinos de Artieda, porque el pantano arruina sus expectativas de futuro.

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