Dos nuevos quebrantahuesos del Sobrarbe vuelan ya por los Picos de Europa

Biziele y Güeña, dos de los ejemplares de quebrantahuesos criados en el Parque Nacional de Ordesa, sobrevuelan desde este lunes el Parque Nacional de los Picos de Europa, en el Principado de Asturias. Después de unos días en Covadonga, en una instalación similar a la plataforma de aclimatación que habitaban en Ordesa, eran puestos en libertad tal y como sucederá en los próximamente con el tercer ejemplar, Cloe, que todavía tiene que desarrollarse un poco más para poder ser soltado.

Esta actuación se enmarca dentro del programa de reintroducción del Quebrantahuesos incluido en el proyecto Life+ de cooperación interterritorial de la Unión Europea. El objetivo es reintroducir una especie desaparecida en la zona de los Picos de Europa hace casi cien años. A la suelta de las dos aves, de cerca de 4 meses de edad y 5 kilos de peso, asistía el director general de Conservación del Medio Natural del Gobierno de Aragón, Pablo Munilla, y la directora de Recursos Naturales del Gobierno de Asturias, Fina Álvarez, las dos administraciones implicadas en este convenio.

En este mismo entorno ya vuelan otros dos ejemplares aragoneses, Deva y Atilano, cedidos al Principado de manera experimental y liberados por la Fundación para la Recuperación del Quebrantahuesos en 2010 y 2012. Un tercer ejemplar, liberado también en 2010, murió a los pocos meses de su puesta en libertad. En este programa, dotado de un total de 1,4 millones de euros, el Ejecutivo de Aragón ha cedido los ejemplares invirtiendo 106.000 euros en estos 5 años. La meta es que en el año 2018 puedan llegar a ser 30 los ejemplares cedidos desde nuestra región.

Los tres últimos ejemplares trasladados a los Picos de Europa fueron rescatados de nidos con historiales de fracaso reiterado cuando aún estaban en los huevos. A continuación fueron incubados y criados durante las primeras semanas en el Centro de Cría en Aislamiento Humano de La Alfranca, en Zaragoza, gestionado por la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos. Más tarde, permanecieron dos meses en el centro de aclimatación de Ordesa.

Durante los tres próximos meses, aproximadamente, protagonizarán vuelos de poca movilidad, monitorizados y con asistencia o avituallamiento de comida en los puntos que frecuenten. La siguiente etapa es la más complicada, con vuelos dispersivos, hasta procurar su adaptación total.

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