El color de la diversidad gracias al folk

‘Colores del Sur’, segundo concierto del XXIII Festival Internacional En el Camino de Santiago que organiza la Diputación Provincial de Huesca. El guitarrista Enrike Solinís acompañado del Euskal Barrokensemble presentaba su visión personal de la música antigua en la Iglesia de San Martín en Hecho. Venían de Santander y marchaban ya para Brujas. “Reconstruimos los presupuestos históricos con gente de ahora, haciendo nuestras propias versiones”, comentaba Enrike Solinís sobre la visión personal del grupo ante “materiales comunes a todos” profundizando en los sonidos del Mediterráneo. Con clara esencia folk, en Hecho asistimos a una maravillosa velada marcada por la diversidad sonora, rescatando músicas muy diferentes que en su tiempo convivían en apenas kilómetros.

La originalidad y sencillez de la música popular ha fascinado siempre a compositores e intérpretes por su colorido, novedad y, especialmente, por los matices emocionales que provoca si se sabe incorporar con talento, según sea su público o contexto. Paisajes, repeticiones y cadencias, los sonidos de Solinís y el Euskal Barrokensemble surgían cual brochazos alegres, paletas que entusiasmaron tema tras tema al público congregado en Hecho. Atmósferas, bríos y, entre medio, el rescate del recuerdo, enriqueciendo el imaginario musical de los congregados en una Iglesia de San Martín, completa de público y atención.

Los criterios musicales son como los seres vivos, por eso se adaptan y se transforman. Fuente permanente de inspiración, la música antigua y su interpretación histórica necesita de la improvisación espontánea y honesta de sus músicos. En el ornamento de los pasajes, la imaginación se sublima y poco a poco los sonidos adquieren matices y tonos. Ayer pudimos disfrutar de marionas, canarios, cumbés, jácaras, fandangos o pasacalles. Enriqueciendo el panorama actual, la propuesta de ‘Colores del Sur’ se abre a todos los géneros, desterrando dogmas y corsés interpretativos, fundiendo tradiciones barrocas española e italiana, Sanz, Santiago de Murcia y Kapsberger, reformulando luces sonoras del XIX al amparo del brillar andaluz.

Espectadores de todas las edades agradecieron el trabajo de esta nueva generación: Enrique Solinís a la guitarra barroca y el laúd, Miren Zebeiro al violín, Josetxu Obregón al violonchelo, y David Rodríguez ‘Chupete’ en la percusión. El cosido alterno de un precioso repertorio pidió varios bises. El público hubiera pedido prórroga y penaltis, con tal de alargar la amable alegría de su folk, diverso y único, fresco y coherente con las fuentes. A los aficionados siempre les quedará París, el CD editado el pasado otoño por Glossa Music ‘Colores del Sur’, piezas para el disfrute y para no perderse.

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