El sueño no cumplido de Emilio Miravé

El que podría considerarse como el padre de las fiestas modernas de San Lorenzo, Emilio Miravé, se fue de este mundo sin que una de sus mayores ilusiones, la celebración de los encierros, se hiciera realidad. Su hija, Dolores Miravé, desvelaba este secreto ante los micrófonos de Radio Huesca minutos antes de que diera comienzo la procesión en honor al patrón la mañana del 10 de agosto.

La creación de las Peñas Recreativas Oscenses, sin las que hoy no sería posible concebir las fiestas de San Lorenzo, la costumbre de anudar la pañoleta al cuello o la propagación del aroma de albahaca por las calles oscenses deben parte de su origen a la figura de Emilio Miravé que dio un giro profundo a las fiestas tal y como se concebían en los años 30 y 40.

No obstante, a pesar de sus logros, alcanzados antes incluso de llegar a la alcaldía oscense, hubo un acto que Miravé no pudo materializar. Su hija reconocía que a su padre le “hubiera encantado poner en marcha los encierros, pero en aquella época eso era algo muy difícil y problemático”.

Otro de los recuerdos que Dolores Miravé quiso compartir de forma inédita con los oyentes de Radio Huesca, era cómo durante la jornada del día 8 de agosto, iba con tres amigas en un 600 a buscar albahaca por las huertas oscenses. Asegura que “los labradores se volcaban” siendo posible así ir aumentando la presencia de la planta de albahaca como un símbolo de la fiesta laurentina.

Desde aquella época, las fiestas de San Lorenzo han ido cambiando y transformándose en multitud de sentidos. Aun así, echando la mirada atrás, Dolores Miravé aseguraba que por las noches ya se “entronpaban” como ahora.

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