Asaja Aragón, muy activa con peticiones al Ministerio de Agricultura para que se encuentren soluciones a la crisis rusa

Asaja Aragón ha valorado positivamente la reunión que se mantenía este lunes en Madrid, para buscar soluciones a la crisis rusa, que tanto está afectando a la agricultura española. En su opinión, se ha dado una respuesta positiva a la petición de encontrar una solución política al conflicto, pues su origen está en una decisión política. En la reunión del próximo 14 de agosto, los representantes del ministerio pedirán que se realicen informes de afección por sectores, productos y países, y tras ello debe ir toda una batería de soluciones para solventar la crisis.

En opinión de Asaja Aragón, estas soluciones pasan por la búsqueda de nuevos mercados, facilitar el comercio, campañas de promoción, activar el consumo e inyectar liquidez al sector. Se ha solicitado además que se tengan presente afecciones a producciones, que todavía no están en el mercado, así como las exportaciones a Rusia, a través de operadores internacionales, para contabilizarlas en las afecciones.

Asaja ha recordado estos días que el cierre del mercado ruso a los productos europeos ha traído afecciones inmediatas y directas para las explotaciones fruteras aragonesas, que están viendo cómo no se recoge su producción. La situación, aseguran, se está transformando en dramática, con una honda preocupación entre los productores que observan cómo se hunde una campaña, que ya empezó con problemas.

Desde Asaja Aragón están en permanente contacto con la Consejería de Agricultura del Gobierno de Aragón, proponiendo soluciones que se trasladen a Madrid y a Bruselas, centros de decisión donde se debe solucionar la crisis.

En palabras de Fernando Luna, portavoz de Asaja Aragón, los fruticultores están siendo los primeros en sufrir las consecuencias del cierre del mercado ruso, pero creen que habrá más sectores afectados. En todo caso, aseguran que se deben buscar soluciones a corto plazo, que salven esta campaña de fruta, pero también a largo plazo, que no conviertan estas crisis en estructurales.

Luna añade que se trata de un asunto de Estado, lo que implica la intervención de las más altas autoridades del mismo, para encontrar un camino de salida, llevando el problema a Bruselas, para que la Unión Europea presione a favor de sus fruticultores. La solución a corto plazo sería la retirada de la producción sobrarte del mercado, evitando un desplome de precios al productor, y dando tranquilidad al mismo. La solución a largo plazo es buscar nuevos mercados a la producción española y aragonesa, y es allí donde el Estado debe ayudar con fuerza a los agricultores.

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