UAGA denuncia que Europa sigue sin dar soluciones a los fruticultores

El sindicato agrario UAGA critica que la Comisión Europea todavía no haya tomado decisiones sobre el impacto de la prohibición de las importaciones de Rusia sobre los diferentes productos agrícolas, lo que está agravando más la situación. Aseguran que, la situación es tal en los mercados, que en fruta de hueso la sensación creciente es de colapso. En algunas zonas se está recomendando no recolectar, y hay creciente interés por la retirada y la no cosecha en campo.

En fruta de pepita: la pera Conferencia, en plena recolección, ha experimentado una severa caída y sus precios se encuentran al 50% de la pasada campaña por estas fechas, por debajo de costes de producción. La recolección de pera Williams y, sobre todo, Alejandrina se prevé muy complicada. La manzana también se encuentra en cotizaciones similares.

En hortalizas: la principal hortaliza afectada de momento es el tomate. Se observa una caída del 50% de las cotizaciones desde el comienzo del veto en el tomate rama. Este podría ser un claro ejemplo de colapso de mercados: Holanda, con gran nivel de producción en estos momentos, no puede mandar su producción a Rusia y se produce un hundimiento de los precios en el mercado interno de la UE.

Por tanto, desde UAGA solicitan la puesta en marcha de la retirada y no comercialización de una cantidad suficiente de producto y de manera efectiva a nivel europeo. Esta nueva crisis hace patente la necesidad de una revisión del sistema de crisis en el sector de frutas y hortalizas que desde su modificación en 2007 no ha servido para el fin para el que fue creado, y la implantación de un sistema de gestión de crisis grave.

Creen que es imperioso establecer un sistema de retiradas ágil y accesible a todos los agricultores, financiado al 100% con fondos públicos y que actúe automáticamente con una compensación digna cuando los precios alcancen niveles que comprometan seriamente la rentabilidad del agricultor. Se han padecido crisis recurrentes y no hay sistema eficaz establecido al que recurrir para no tener que implantar parches en estos momentos críticos.

Al margen de las actuaciones de choque necesarias para el sector de fruta de hueso y otros sectores que se ven implicados en el embargo ruso, se debe llevar a cabo un control exhaustivo de precios percibidos por los distintos agentes de la cadena alimentaria, especialmente en el eslabón de la distribución. Se debe evitar la especulación en la cadena, tanto en el ámbito del Estado, como a nivel de la UE, de tal manera que los precios en destino se adecuen con rapidez a la situación de precios en origen y se controlen las caídas injustificadas en productos no afectados. Además, es necesaria la puesta en marcha de campañas de promoción que destaquen la importancia del consumo de frutas y hortalizas de temporada.

Otra línea de actuación es el reforzamiento del principio de preferencia comunitaria. En las circunstancias actuales, no se pueden realizar concesiones comerciales a ningún país tercero y han de comprobarse el estado de las relaciones con determinados países. Finalmente, se debe trabajar en la búsqueda de nuevos mercados para obtener resultados a medio plazo. La apertura de dichos mercados debería posibilitarse a través de la Unión Europea y no como estados independientes, de la misma forma que se produce la apertura a las importaciones de países terceros.

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