El verano llena de vida las calles de los núcleos más pequeños del Pirineo

En el caso de la Ribagorza, donde hay casi doscientos núcleos de población, algunos de ellos, en época estival, llegan a multiplicar por cuatro o incluso por diez, el número de vecinos que residen durante el año. Por ejemplo, en el núcleo de Calvera, perteneciente al municipio de Beranuy, de siete vecinos se llega a setenta en los días de las fiestas, o en el Valle de Lierp, el medio centenar de habitantes que se reparten entre los siete núcleos del municipio, en verano supera los doscientos.

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José María Ariño, alcalde del Valle de Lierp, explicaba que hasta hace un par de años, julio y agosto, eran los meses en los que más crecía la población del municipio, pero que desde 2013, ese aumento se reduce al mes de agosto en el que la población se llega a multiplicar por cuatro.

Son, sobre todo, las fiestas, lo que llena el valle de turistas y el motivo por el que, durante unos días, regresan los hijos o descendientes de estos núcleos, que se alojan en las casas de familiares o amigos, o en alguno de los apartamentos que se construyeron en 2004 y que se han convertido en segunda residencia de algunos de los que, el resto del año, residen en la ciudad.

Apuntaba Ariño que el crecimiento extra de la población obliga también a un esfuerzo extra para poder seguir ofreciendo servicios de calidad. De hecho, indicaba que, en el caso de un Ayuntamiento pequeño como es el del Valle de Lierp (compuesto por alcalde, teniente de alcalde y concejal) es muy importante la colaboración de todos los habitantes. De hecho, incluso se convocan reuniones vecinales con tal motivo.

Hasta hace una década, posiblemente, el Valle de Lierp, fuera, según su alcalde, un valle desconocido pero, poco a poco, se está convirtiendo en conocido por ser atípico, puesto que, se trata de un valle transversal, entre otros dos valles el del Ésera, con el que linda por Campo, y el del Isábena, con Serraduy.

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