La aldea de Ascaso vuelve a abarrotarse gracias a su Muestra de Cine

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La era de Ascaso volvía a abarrotarse en el arranque en la III edición de la Muestra de Cine más Pequeña del Mundo. Cerca de 100 personas disfrutaban de la inuaguración de este evento que, hasta el sábado, llena de cine, fiesta y convivencia esta aldea de tan solo cinco habitantes empadronados. Parece que un año más va a alcanzarse el objetivo de este festival: ser “un grito para la supervivencia del cine de autor y de los pueblos pequeños”.

Y es que la principal seña de identidad de Ascaso es el cine de autor pero, sobre todo, la posibilidad de verlo en su era, bajo la noche estrellada del Pirineo. A Ascaso no llega la luz eléctrica, el saneamiento o el servicio de correos, pero desde hace tres años aparece en los medios gracias a su Muestra de Cine en la que, durante cinco días, se combinan las proyecciones de largometrajes de ficción y documentales.

La tarde de cortometrajes en la borda rehabilitada el año pasado y las proyecciones de “Raíces y Clamor”, sobre la realidad de los jóvenes saharauis en España y del largometraje “Al nacer el día” de este miércoles, darán paso a una jornada de jueves con el director francés Jacques Tati como protagonista.

Para sacar adelante esta muestra, sus organizadores cuentan con el trabajo de 24 voluntarios y diversos patrocinios, con los que logran compensar los escasos medios económicos. Su presupuesto no llega a los 5.000 euros, de los que más del 60% es patrocinio en especie, desde comida y bebida hasta los propios proyectores. Sin embargo, además de conseguir organizar el Festival, la Asociación de Vecinos y sus colaboradores continúan rehabilitando y dando vida a esta aldea semi-abandonada.

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