D.E.P AVENIDA

Sonrisas y Lágrimas. La primera y la última pelicula que se proyectó en el Cine Avenida de Huesca. Una de las salas más grandes de Aragón con casi mil butacas. Acaba de sucumbir a la pala excavadora y al más estilo "Los fantasmas del Roxy" de Serrat, el Avenida ha dado su última función, envuelto en nubes de polvo por las que, probablemente cabalgue el más feo, fuerte y formal John Wayne en busca de esa rubia platino que, nunca, faltaba en las películas de la época.

Sonrisas y lágrimas en quienes han estado viendo lo efímero de las cosas, porque el Avenida anda desparramado por el suelo y permanecerá unos dias por el aire o por los muebles de los edificios vecinos. Pero mientras la memoria permanezca intacta en los oscenses, el Cine Avenida seguirá alimentando aquellas luces que se apagaban para encender los sueños, el primer beso en cinemascope, los aplausos al acabar la película, las palomitas y ese oficio perdido del "acomodador" que alumbraba tus pasos hasta la butaca con la recomendación de "palomitas sí, pipas no" , mientras te disponías a vivir otra vida, que eso es el cine.

Ese hueco que ya se empieza a adivinar en la Avenida, es la mejor metáfora de lo que supone un cine menos. Es como si Bogart nunca más le fuera a pedir a Sam que la toque de nuevo o nadie sea capaz de encontrar el camino a Tara porque a éste también se lo llevó el viento. O se lo llevó el progreso o las circunstancias o la necesidad o lo que sea. Pero el Avenida, que ya estaba llamando desde hace años al Olimpo donde van los cines que mueren, acaba de entrar de lleno en la memoria colectiva de los oscenses a la misma velocidad con la que se han ido desplomando sus ladrillos.

El Avenida ya es historia.

D.E.P

Cristina Pérez Diego