Investigadores oscenses descubren diez nuevas variedades de olivos autóctonas en comarcas altoaragonesas

Investigadores oscenses han identificado en el último año en el Altoaragón diez variedades de olivo autóctonas que no habían sido caracterizadas anteriormente. El último número de la revista científica Lucas Mallada, recoge los resultados de este estudio desarrollado por el profesor del Campus de Huesca de la Universidad de Zaragoza, José Casanova, junto a los ingenieros José Manuel González y Javier Viñuales.

Sobrarbe, Ribagorza, la Hoya de Huesca y el Somontano, y en algún caso en la Litera, son las comarcas donde han sido encontrados -frecuentemente en unas pocas parcelas- estos olivos, de los que se conservarán ejemplares en la Escuela Politécnica Superior y en otros viveros para evitar su desaparición. El Altoaragón cuenta con una treintena de variedades de olivo descritas, en muchos casos caracterizadas por su adaptación a zonas frías, situadas en el límite de las áreas donde puede darse este cultivo.

Entre las localizadas en esta campaña (entre las que hay tanto dedicadas a la producción de aceite como para el consumo de oliva negra o verde), las denominadas Aceitunero de Abizanda y Royeta de Abizanda, Gordera y Rañinera, han sido localizadas principalmente en parcelas de Sobrarbe. La última, ubicada en zonas altas, también está presente, con la denominación de Olivón de Roda en puntos de la Ribagorza; y la Royeta, en localidades limítrofes de la actual comarca del Somontano.

Biecuda de Benavente, Biequeruda y Albás, son variedades de la Ribagorza. Ésta última se denomina Robal en Lascuarre (en el valle del Isábena) y aparece en algún punto de La Litera como Guansal. En la Hoya de Huesca radican los ejemplares encontrados de Olivonero de Ayerbe y Picudo de Labata. Y también la variedad Cerruda de Liesa, que sin embargo se encuentra también en algunos pueblos del Somontano y el Sobrarbe.

Decenas de descriptores tanto del árbol como de la hoja, el fruto o el endocarpio, se han utilizado para la caractertización de estas variedades, de las que se han remitido muestras al Banco Mundial de Germoplasma del Olivo, que tiene su sede en Córdoba, para su inclusión en su base de datos.

Los autores también han realizado un análisis multivariante de un total de 29 variedades altoaragonesas localizadas en los últimos años. Entre ellas, están las diez citadas y las recogidas por el ingeniero agrícola formado en el Campus de Huesca Javier Viñuales en el Somontano (en un estudio, elaborado en 2006 como proyecto fin de carrera en la Escuela Politécnica Superior bajo la dirección de Casanova, que sería publicado un año después por la Diputación oscense) y en la Hoya de Huesca (en este caso en 2009).

El trabajo actual, que ha contado con una ayuda para proyectos de investigación del Instituto de Estudios Altoaragoneses (IEA) que ha servido para financiar viajes y otros gastos, ha permitido dar continuidad a estos estudios previos.