La tasa de inflación se sitúo en agosto en el -0,6% en Aragón

Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de inflación en agosto se situaba en el -0,6% anual en Aragón, y en el -0,5% en el conjunto de España, dos décimas por debajo del registro del mes anterior en ambos casos. Las principales subidas, con respecto a julio, se registraban en hoteles, cafés y restaurantes, mientras que bajaba ligeramente el precio del vestido y el calzado.

Como se observa en el mes de agosto en Aragón presionaban al alza los precios relacionados con el turismo y la temporada alta estival, mientras que las presiones a la baja procedían de los combustibles y la continuación de las rebajas de verano. Así, seis de los doce grupos de consumo que componen el índice general presentaban aumentos mensuales de sus precios en Aragón.

Las subidas eran notables en hoteles, cafés y restaurantes (1,2% mensual) y ocio y cultura (0,8% mensual), comportamiento típico en temporada alta de los precios de viajes organizados y hostelería. También subían de forma sensible los precios de vivienda (0,6% mensual), por el aumento de los precios de la electricidad, y alimentos y bebidas no alcohólicas (0,3% mensual), y de forma moderada en medicina (0,2% mensual) y enseñanza (0,1% mensual).

En dos grupos de consumo, bebidas alcohólicas y tabaco, así como comunicaciones, la variación de precios era nula en Aragón. En los cuatro grupos restantes se producían disminuciones de precios en vestido y calzado (-1,0% mensual) y en menaje (-0,2% mensual), mientras que la evolución de los precios de los combustibles hacía caer los de transporte (-0,4% mensual). El grupo de otros bienes y servicios reducía sus precios una décima mensual.

Datos interanuales

En términos interanuales, cinco grupos de consumo presentaban en agosto tasas anuales de inflación positivas en Aragón, mientras que en los siete restantes las tasas eran negativas. El primer grupo era liderado por la enseñanza (1,5% anual), seguido de otros bienes y servicios (1,0% anual), vivienda (0,7% anual) y bebidas alcohólicas y tabaco (0,2% anual). Se trata en todos los casos de tasas de inflación muy moderadas.

En el apartado de las bajadas anuales de precios destacaba en agosto una vez más el grupo de consumo de comunicaciones, con una espectacular tasa de inflación del -6,0% anual, seguida a distancia por alimentos y bebidas no alcohólicas (-2,6% anual) y ocio y cultura (-1,8% anual). Con caídas mucho más modestas se situaban en Aragón los grupos de transporte y de vestido y calzado (-0,2% anual en ambos casos), cerrando la clasificación los grupos de menaje y de medicina (-0,1% anual en ambos casos).

La inflación subyacente, que es aquella que excluye de su cálculo los alimentos no elaborados y los productos energéticos, aumentaba una décima en Aragón para situarse en el -0,1% anual en agosto, mientras en el promedio de España se mantenía en el 0,0%.

La comparación entre la inflación general y la subyacente en agosto deja traslucir la notable influencia que en estos datos ha tenido el comportamiento tanto de la energía como de los alimentos no elaborados. En concreto, los alimentos no elaborados presentaban en Aragón una tasa anual de inflación del -6,1% anual en agosto, mientras que en el caso de carburantes y lubricantes era del -1,3% anual en ese mismo mes.

Por provincias aragonesas, la tasa anual de inflación en julio fue del -0,5% en Huesca y Zaragoza, mientras en Teruel fue del -0,7%.

Por su parte, en la Eurozona la tasa anual de inflación en julio se situó en el 0,3% anual, una décima por debajo del dato de julio, de modo que el diferencial favorable de inflación se amplió y quedó en nueve décimas en el caso de Aragón y en ocho décimas en el conjunto de España.

Previsiones de crecimiento en la Eurozona

Aunque las tasas de inflación del mes de agosto, tanto en España y Aragón como en el conjunto de la UEM, podrían sugerir cierto riesgo de deflación, la mayor moderación de la inflación subyacente y las medidas tomadas por el Banco Central Europeo alejan dicho riesgo del escenario a corto y medio plazo.

El Banco Central Europeo volvió a revisar a la baja sus previsiones de crecimiento e inflación para la eurozona, sorprendiendo otra vez a los mercados tras la reunión de su Consejo de Gobierno celebrada el pasado jueves 4 de septiembre, al anunciar nuevos estímulos monetarios de un calado similar a las medidas anunciadas en junio.

Así, las proyecciones del BCE para la tasa de inflación anual se sitúan ahora en el 0,6% para 2014 (una décima por debajo de las previsiones de junio), mientras que se mantienen en el 1,1% para 2015 y el 1,4% para 2016. Por tanto, la inflación prevista se sitúa claramente por debajo del objetivo de la Entidad de ubicarse en niveles cercanos, aunque inferiores, al 2% a medio plazo.

También el crecimiento esperado para la economía de la zona euro fue revisado a la baja por el BCE, situándose en el 0,9% para el conjunto de 2014 y un 1,6% para el próximo año 2015 (una décima por debajo de las proyecciones de junio en ambos casos), mientras que para 2016 se espera un aumento del PIB del 1,9%, una décima por encima de lo previsto en junio.

Ante este panorama de debilidad en la actividad económica e inflación, el BCE anunció un nuevo recorte de diez puntos básicos en el tipo de interés de referencia hasta situarlo en un mínimo histórico del 0,05%, agotando con ello además la posibilidad de nuevas bajadas, al reconocer explícitamente que se trata del límite inferior en materia de tipos de interés.

También se redujo en 10 puntos básicos la facilidad marginal de depósito, situándola en el -0,20%, aumentando así la penalización que sufrirán las entidades financieras que decidan depositar liquidez en el BCE. Por otro lado, la facilidad marginal de crédito se redujo igualmente en 10 puntos básicos quedando en el 0,30%. Con todo ello se persigue estimular a las entidades bancarias para que circule el crédito y desincentivar el traspaso de liquidez al BCE.

Por otro lado, el BCE anunció la puesta en marcha de un programa de compra de deuda privada, que arrancará el próximo mes de octubre y cuyo montante total se situaría en torno a un billón de euros. Con ello el balance de la entidad se expandiría hasta recuperar los niveles alcanzados en 2012, en torno a los tres billones de euros. El objetivo perseguido es el de contrarrestar el deterioro reciente en las expectativas de inflación.

Los detalles de este programa se darán a conocer el próximo mes, aunque se ha avanzado que consistirá en la compra de títulos de deuda respaldada por activos del sector privado, tanto en mercado primario como secundario, excluyendo por tanto por el momento la posibilidad de comprar deuda pública.