El lindano de Inquinosa, un delito medioambiental impune

mapa afección lindano contaminado

Los vertidos ilegales de Inqinosa en los años 70 y 80 siguen recordándonos que hay un problema sin resolver. Las cientos de toneladas de compuesto de benceno y cloro, letales para la fauna y la flora que se esparcieron de diferentes zonas de Sabiñánigo, siguen suponiendo el mayor desastre medioambiental de la provincia de Huesca. Nadie pagó por ello. La empresa se declaró insolvente y las administraciones que no controlaron una actividad altamente peligrosa no asumieron responsabilidad alguna.

Hoy, las aguas del Gállego siguen recordando los vertidos. Incluso el trazado de la autovía a su paso por Sabiñánigo hubo que modificarse por los vertidos de Lindano.

El Ministerio de Fomento, atendiendo a los informes de la Confederación Hidrográfica del Ebro, tuvo que variar el trazado, con el consiguiente retraso en las obras.

La CHE (como se puede comprobar en el documento adjunto) considera todo el embalse de Sabiñánigo y el Río Gállego en la inmediaciones de la factoría de Inquinosa como “zona con presencia de elementos contaminantes: hch, benzeno, clorobenzeno, arsenico y mercurio".

Un activista medioambiental de la zona, Mariano Polanco, recuerda hoy las críticas que recibió por denunciar el desastre, al estar en juego cientos de puestos de trabajo.

Polanco habla de cientos de camiones que salían de Inquinosa con rumbo desconocido. En el interior de los mismos, toneladas de benceno clorado, un producto tóxico que hoy sigue llegando al río.

Al final, la empresa cerró. Hubo juicio, pero nadie pagó ni económica ni penalmente el desastre, sigue denunciando hoy Polanco.

De hecho, la herencia envenenada la tiene que gestionar ahora el Gobierno de Aragón, es decir, todos los aragoneses. Millones de euros para intentar parar la contaminación.

Mientras tanto, los pueblos aguas abajo que se abastecen del río están con el miedo y la incertidumbre en el cuerpo.

El Gobierno de Aragón anunció el pasado viernes la no potabilidad del agua en Santa Eulalia de Gállego, Ardisa y Piedratajada por el aumento de los niveles de lindano. Luego, el consejero de agricultura, Modesto Lobón quitó hierro al incidente y aseguró que todo está normal y que ha habido demasiado alarmismo.