IU considera de "extrema gravedad" la contaminación por lindano en aguas del Gállego

La contaminación por lindano en el río Gállego provoca reacciones en las formaciones políticas y entre los agentes sociales. En este caso, en Izquierda Unida (IU), la eurodiputada Ángela Vallina, califica un asunto de “extrema gravedad” que puede implicar el incumplimiento de hasta cuatro directivas europeas que regulan la calidad y el estado de las aguas.

Por ello, este miércoles trasladaba al Europarlamento una solicitud de información para conocer “si las medidas de control en el Gállego cumplen correctamente la normativa europea y si se está garantizando la sanidad y calidad del agua de consumo humano con que se abastecen las 23 poblaciones que toman aguas del río para su red de suministro (Latas, Latre, Anzánigo, Santa Eulalia de Gállego, Erés, Biscarrués, Ardisa, Tormos, Piedratajada, Puendeluna, Marracos, Gurrea de Gállego, El Temple, Valsalada, Almudévar, San Jorge, Alcalá de Gurrea, Artasona, Zuera, San Mateo de Gállego, Las Lomas del Gállego, Villanueva de Gállego y El Zorongo)”.

El grupo parlamentario IU Aragón, que califica la situación como “alarmante”, trasladaba su preocupación a su grupo en el Parlamento Europeo, quien, a través de Ángela Vallina, ha preguntado a la CE si va a exigir un estudio epidemiológico.

“El peligro para la salud pública es más que evidente tras la prohibición a los vecinos de estos municipios de beber agua del grifo y a esto hay que añadir el peligro para la flora y fauna, para el ecosistema y para los cultivos que son regados por las mismas”, señala el portavoz de Medio Ambiente de IU en las Cortes, Miguel Aso, para recordar que “el Gállego vierte sus aguas al río Ebro y este desemboca en una zona protegida, el Delta”.

Además, Izquierda Unida se suma a las voces que protestan por la falta de información ante lo sucedido. Por una parte, este aumento considerable de los niveles de este insecticida tóxico detectados coincide con los trabajos para el desmantelamiento del vertedero de Bailín y, por otra, el Gobierno de Aragón lo achaca a las tormentas de hace unas semanas.