El cultivo de maíz en Aragón, en situación límite

Tras la campaña de recogida del trigo y la cebada, el agro aragonés y de la provincia se centra ya en el maíz, aunque los agricultores no son nada halagüeños: las pérdidas del año pasado se van a incrementar este 2014 y se calcula que ascenderán a 28 millones de euros. Y es que el precio del maíz ha caído en más de 60 euros por tonelada en dos años y la tendencia sigue siendo a la baja.

Si la situación sigue así, asegura Fernando Luna, presidente de ASAJA Huesca, peligra el relevo generacional en el campo y, en concreto, en el sector cerealista.

ASAJA culpa de esta situación a la Administración, tanto central como europea. Asegura Luna que el Gobierno es el culpable de que el mercado no esté regulado, y pide al Gobierno de Aragón que defienda a los agricultores aragoneses ante esta situación. Exigen también una subida del precio del producto o, en su defecto, una compensación económica por estas pérdidas. Que ascienden a más de 300 euros por hectárea.

Según los cálculos que hacen en ASAJA, para ser rentable un campo de maíz necesita una cosecha de 12 toneladas por hectárea. El precio actual de la tonelada está en 155 euros, algo que, aseguran, no cubre los gastos del cultivo.

Y este problema, señalan, no afecta solo al campo. Empresas de transformación, gasolineras, empresas de transporte, secaderos… van a tener un impacto negativo.

Desde Asaja Huesca se señalan diversas causas como origen de esta situación; en todo caso se señala al actual desorden en los mercados como principal culpable. Este desorden causa que los inputs agrarios (fertilizantes, gasóleos, etc) tengan un ritmo alcista, mientras que los cereales lo tengan bajista debido a la presión de importaciones de cereales de muy baja calidad.

Esta situación que afecta a todo el territorio aragonés es particularmente grave en las explotaciones que cuentan con regadío en proceso de modernización, que incrementa notablemente sus costes de amortización.