Enamorada de la Galliguera

Agnes Dewulf

Hace 15 años me enamoré de estas tierras rojizas, de un río bravo, de los colores de la Galliguera y sobre todo de su gente. Decidí dejar mi vida de ejecutiva urbana para construir una nueva vida en Biscarrués, un pequeño pueblo bordeado de olivos, almendros y cereales, con unas vistas hacía Peña Rueba y los Mallos maravillosas.

Invertí mis estudios, tiempo y dineros en construir una vida socialmente responsable apoyándome en los recursos de la zona para seguir desarrollando una industria sostenible, empezada por otros, como socia de una empresa de aventura ligada a las aguas bravas del río Gállego.

Fundé una familia, hoy estoy muy orgullosa de mis tres niños franco españoles.

Cada paseo por estas tierras, cada minuto disfrutado con mis hijos del medio rural, cada mirada hacía los Mallos, cada sonrisa de un cliente feliz después de una bajada en rafting me refuerzan el sentimiento de haber elegido el buen camino... hasta que varios acontecimientos vinieron a perturbar esta tranquilidad.

Se une la amenaza de un pantano que destruiría mi trabajo, a la de unos recortes que impiden el derecho a una salud digna para mis hijos, a la del lindano que hoy no me permite dejar a mi hija de dos años beber el agua del grifo....

En la era del 2.0 esperaba poder despertarme de estos malos sueños con por lo menos una información real y veraz de lo que ocurre pero NO... Aquí nadie asume ni dice la verdad.

Pequeña e impotente me  siento yendo a la plaza del pueblo con mi garrafa para buscar agua de boca. Me dormiré pensando, con algo de medio, en que nos inventarán mañana para intentar hundir un poco más los ánimos de nuestros pueblos... pero pienso levantarme convencida que estas tierras seguirán siendo las dónde quiero ver a mis hijos crecer. Así que me PELEARE por una vida digna con la misma ilusión y convicción que puse hace unos años cuando decidí que en estas tierras construiría mi casa. Viva Biscarrués, viva el río Gállego!