Sariñena recuperará la bandera “Alas Rojas”, símbolo histórico de su aeródromo

Inmerso en la labor de promoción y puesta en valor del aeródromo de Sariñena como elemento de conocimiento histórico, e impulso turístico y económico de Los Monegros, está en marcha el proyecto “La bandera de Alas Rojas vuelve a casa”, que está patrocinado e impulsado por Sariñena Editorial. Al acto protocolario estarán invitados, entre otros, miembros del Ejército del Aire y de Capitanía General de Aragón y será este sábado día 4 de octubre.

Salvador Trallero, promotor de la iniciativa, ha reproducido la bandera de la escuadrilla Alas Rojas, que en la actualidad se encuentra en una de las vitrinas preferentes de la Sala de Laureados del Museo del Ejército del Aire en Cuatro Vientos de Madrid, por su importancia histórica y documental.

La bandera se donará al Ayuntamiento de Sariñena para que se exponga en el Museo de La Laguna de Sariñena de forma permanente como una parte de la historia de la villa, con gran reconocimiento en el mundo aeronáutico y de la investigación histórica. Trallero espera que esa muestra dedicada al aeródromo vaya poco a poco ampliándose.

El aeródromo, que se visitará este sábado por la tarde inmerso en el acto, se ubicó en Los Monegros en agosto de 1936 y jugó un papel destacado en la historia de la aviación durante la Guerra Civil española. Se creó como aeródromo avanzado de la fuerza aérea republicana y allí operó la escuadrilla Alas Rojas hasta diciembre de ese mismo año, cuando llegaron los aviones rusos, y es que primero fue usado por republicano y después por nacionales. Fue el mayor aeródromo del frente que se construyó en muy poco tiempo, y que su ubicación fue clave en los bombardeos de Huesca, Tardienta o Zaragoza.

“Alas Rojas” era un apelativo de la aviación republicana, un nombre que nació en Sariñena para evitar que las propias fuerzas republicanas disparasen a los aviones, se pintaron franjas rojas en los extremos de los aparatos.

Para Trallero, la peculiaridad de tener la única pista de aviación que se conserva hoy en día de la Guerra de España, marca una diferenciación que puede ser fundamental a la hora de desarrollar un proyecto atractivo para el denominado "turismo de guerra"; si a ello se añaden fotografías, el documental de 1936 y el de 2013 del zaragozano Miguel Lobera, junto a la posibilidad de incorporar otro tipo de objetos expositivos puede llevar a convertir esta exposición en una parte fundamental del turismo en Los Monegros.

 

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